Este 28 de junio se cumplen 16 años desde que un golpe de Estado que rompió la democracia en Honduras y sacó del poder al expresidente Manuel Zelaya.

No fue solo una ruptura institucional, fue un ataque contra la voluntad del pueblo que había elegido un camino diferente. Ese golpe abrió las puertas a 12 años de abuso, corrupción, narcodictadura, violación a los Derechos Humanos y la entrega del país a intereses privados y violaciones a los derechos del pueblo.

CONSTRUCCIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA

Lejos de ser olvidado, ese hecho encendió la chispa de una resistencia popular que durante más de una década luchó en las calles, en las urnas y en la conciencia colectiva. Hoy, con Xiomara Castro voz legítima de esa resistencia el país honra a sus mártires y mantiene viva la memoria de quienes se enfrentaron al golpe con dignidad.

Tras el golpe del 2009, durante los 12 años de corrupción y narcodictadura entregaron al sector privado el país, hubo violaciones de Derechos Humanos, destrucción institucional, privatizaron la energía, el agua, los territorios.

Pero hoy, el gobierno de LIBRE trabaja para desmontar ese modelo excluyente y oligárquico, apostando por políticas públicas que restablezcan lo que fue arrebatado, la dignidad, la soberanía y la justicia social para el pueblo hondureño.

DE LA RESISTENCIA A LA GOBERNANZA POPULAR

Después de más de una década de lucha, el pueblo hondureño logró un hecho en el 2021, mediante el voto, recuperó el poder que le fue arrebatado en 2009. El triunfo de la primera mujer presidenta Xiomara Castro, una victoria electoral, fue también el resultado del pueblo quienes no se rindieron, de quienes exigieron verdad, justicia y un nuevo rumbo para la nación.

Su gobierno representa la continuidad de una lucha popular que transformó la refundación la cual sigue viva en cada política pública como educación gratuita, justicia tributaria para que los ricos paguen sus impuestos la recuperación de la energía la equidad de género, la salud digna, el bono tecnológico, las relaciones internacionales, las exportaciones de café, caminos productivos, el cero analfabetismo, la reparación de carreteras el deporte y la educación digna, entre otras.

Este gobierno impulsa un Estado que garantiza derechos, no represión y esa es la diferencia entre los que gobernaron y saquearon y vendieron el país, y el Gobierno del pueblo que ha priorizado recuperar el país del sector privado y construir una nación más desarrollada.

Pero también se mantiene viva la conciencia de que lo ganado puede volver a ser arrebatado. Por eso, a 16 años del golpe, se levanta un llamado urgente de no olvidar, denunciar el fraude cuando se asome, y salir a votar para asegurar la continuidad de un proyecto que nació en las calles, se consolidó en las urnas y hoy se construye día a día desde el gobierno popular.

Libre resistencia popular

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