La crisis institucional del Consejo Nacional Electoral (CNE) se profundiza, y la consejera Cossette López comienza a quedarse sola en su intento de imponer decisiones sin respaldo legal ni político, la consejera Ana Paola Hall dejó clara su posición: no es legal instalar el pleno del CNE con solo dos consejeras propietarias.
“Entiendo que la posibilidad de sesionar con dos consejeras propietarias cuenta con popularidad, pero mi deber es decidir sobre la existencia de legalidad. Solamente tomando decisiones apegadas a la Ley, tendremos posibilidad de asegurar que exista proceso electoral. ¡El país requiere de esa certeza!”, afirmó Hall, cerrando la puerta a cualquier intento de validar sesiones sin el quórum completo.
La declaración de Hall se suma a las denuncias del consejero Marlon Ochoa, quien ha alertado que la propuesta del bipartidismo de imponer una segunda verificación humana para los resultados electorales busca revivir el sistema de fraude electoral de 2013 y 2017, cuando David Matamoros Batson manipuló los resultados desde el entonces Tribunal Supremo Electoral.
Con el rechazo de Hall, López queda completamente aislada en el órgano electoral, debilitando sus intentos de validar una ruta ilegal que busca poner en riesgo la transparencia del proceso electoral.
El aislamiento de Cossette López no solo refleja una ruptura dentro del CNE, sino que evidencia que la legalidad y la institucionalidad están prevaleciendo frente a la presión del viejo régimen, que pretende imponer un modelo fraudulento disfrazado de legalidad.
En un momento decisivo para el futuro democrático del país, las posturas de Hall y Ochoa colocan un freno institucional al plan del bipartidismo, mientras Cossette López, cada vez más sola, insiste en actuar al margen de la ley.

