California arde en resistencia migrante y el silencio cómplice de la derecha hondureña

Mientras las calles de California se convierten en el epicentro de la resistencia migrante contra las draconianas políticas de Donald Trump, En Honduras, la complicidad de ciertos sectores políticos de derecha resuena con un eco inquietante.

Las redadas masivas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), el despliegue militar desproporcionado y la represión de protestas pacíficas en ciudades como Los Ángeles no son meros actos de control migratorio; representan una estrategia calculada de persecución y criminalización. Que a pesar de sus claras implicaciones humanitarias, fue respaldada tácitamente por políticos hondureños que apoyaron la asunción de Trump al poder.

LA ESCALADA DE VIOLENCIA Y LA CUESTIÓN DE LA SOBERANÍA

En Los Ángeles, la preocupación se agudiza tras redadas que dejaron más de 100 detenciones.

El gobierno federal ha desplegado 2,000 tropas de la Guardia Nacional y mantiene 500 marines en alerta. Una acción que el gobernador Gavin Newsom ha calificado de «violación de la soberanía estatal» al no haber sido solicitada.

Esto plantea una pregunta fundamental: ¿se está utilizando el poder militar para un asunto que debería gestionarse como una cuestión civil, sentando un peligroso precedente que debilita el federalismo estadounidense?

La estrategia de Trump trasciende el control migratorio. Aunque el discurso oficial habla de arrestar a criminales, la realidad muestra que las redadas han golpeado mayormente a personas sin antecedentes penales, muchas de ellas trabajadores esenciales.

La excusa de la «lucha contra el crimen» parece justificar la criminalización de cualquier inmigrante indocumentado, sin matices, despojando de derechos y dignidad a poblaciones vulnerables.

LA REPRESIÓN SILENCIA LA PROTESTA PACÍFICA

La respuesta a las protestas pacíficas ha sido brutal: gas lacrimógeno, balas de goma y flash-bangs han sido utilizados para dispersar a manifestantes.

Incluso periodistas han resultado lesionados mientras cubrían los eventos, lo que enciende una alarma sobre los límites del control del orden público y la restricción del derecho a la información y la protesta pacífica.

Trump con la calificación de las actuales manifestaciones migrantes como «insurrección» y su orden de «Bring in the troops!» o la amenaza «Si escupes, te golpeamos» envían un mensaje aterrador a inmigrantes, minorías y activistas: la respuesta a la protesta popular será la militarización y la intimidación.

Paradójicamente, un recuerdo de la influencia de la derecha, la oligarquía, el injerencismo y la narcodictadura en Honduras en el Golpe de Estado de 2009 y durante la exigencia del retorno de la democracia y respeto de los derechos fundamentales del pueblo en resistencia.

LA RUPTURA SOCIAL Y EL APOYO CÓMPLICE DESDE HONDURAS

Los hechos en California —quemas de autos, bloqueos de autopistas, arrestos, y enfrentamientos entre fuerzas federales y autoridades locales— han generado una fractura abierta en la comunidad y entre niveles de gobierno en esa nación.

Se erosiona la confianza pública en las instituciones, y la recuperación de esta tras una respuesta tan confrontacional se vislumbra como un desafío inmenso.

Mientras esta represión se gestaba y las políticas de Trump contra la comunidad migrante se endurecían, figuras clave de la política hondureña de derecha, principalmente de los Partidos Liberal y Nacional, expresaron públicamente su respaldo a Trump.

Estos políticos, en una clara estrategia de alineamiento político, buscaron estrechar relaciones bilaterales con Estados Unidos. Incluso realizando viajes y reuniones con senadores y funcionarios de la administración Trump.

Entre ellos, destaca Mario «Chano» Rivera, actual candidato a la presidencia por el Partido Democracia Cristiana, lidera una campaña mediática proponiendo que Honduras se convierta en un Estado Libre Asociado de EE. UU. al estilo de Puerto Rico, utilizando imágenes junto a Trump y un discurso que alude a la idea de «unámonos a los gringos» bajo la promesa de que los hondureños no serán deportados y tendrán acceso a beneficios estadounidenses, hechos que en realidad no forman parte de la política del mandatario estadounidense.

Otros políticos hondureños que saludaron la asunción de Trump, sabiendo de sus políticas migratorias rigurosas y xenófobas, incluyen a:

  • Jorge Cálix (precandidato por el Partido Liberal): En X, escribió: «Honduras renace. Mis felicitaciones al presidente electo… como futuro presidente me comprometo desde ya a ser un aliado suyo…»
  • Salvador Nasralla (aspirante liberal): Publicó en X: «Felicidades Donald Trump, presidente electo… Felicidades a nuestros amigos María Elvira Salazar y Carlos Giménez», en referencia a congresistas republicanos de Florida con posturas migratorias firmes. Posición de ambos funcionarios y mentores de Nasralla en el tema migratorio:
  • María Elvira Salazar
  • 1. Protecciones diferenciadas para migrantes: en abril 2025, solicitó de forma explícita al gobierno de Trump la aplicación de Salida Forzosa Diferida (DED) para migrantes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela admitidos legalmente bajo el programa CHNV, argumentando la necesidad de compasión con una evaluación rigurosa de cada caso. Ha subrayado que se deben deportar a “ilegalones que sean criminales”, pero proteger a quienes han vivido en Estados Unidos años ejerciendo labores esenciales como limpieza o agricultura.
  • 2. Reforma integral: “Dignity Act”: promueve la Dignity (Dignidad) Act, que combina medidas de fuerte control fronterizo.
  • 3. Tono contundente pero matizado: en 2024 llegó a decir —según su oficina— que los pandilleros venezolanos “debían ser eliminados”, aunque luego aclaró y suavizó esas declaraciones. Ha sido crítica de la política de Biden por permitir la entrada ilegal masiva. Se alinea con una visión bipartidista: firme con temas fronterizos, pero sensible a la situación de migrantes que han forjado una vida legal en EE. UU.
  • Carlos Giménez
  • 1. Firme en agenda de seguridad, pero con flexibilidad selectiva: ha defendido de forma constante las políticas de Trump contra la migración ilegal; por ejemplo, ordenó que las cárceles de Miami‑Dade colaboraran plenamente con las autoridades federales de inmigración tras la orden ejecutiva de Trump en 2017. En febrero de 2025 alertó sobre un “aumento del 8000 %” de migrantes procedentes de China hacia Florida, pidiendo cierre de rutas de coyotes y recursos adicionales.
  • 2. Sólido enfoque regional y de orden público: en su rol en el Congreso exige cooperación local con ICE y destaca que la migración ilegal es una amenaza a comunidades costeras como los Cayos de Florida. Requiere fondos federales compensatorios y la activación de cuerpos de seguridad como la Guardia Nacional frente a lo que califica como “crisis sin precedentes”, lo que representa una criminalización de migrantes y el uso desproporcionado de la fuerza, violentando los derechos humanos.
  • Tomás Zambrano (diputado y jefe de bancada del Partido Nacional): En redes dijo: «Felicitamos al electo presidente 47 de USA Donald Trump; la libertad avanza en América… comparten y luchan por los mismos ideales libertad, democracia, vida y familia.»
  • Carlos Umaña (diputado): Escribió que esperaba «sólidas relaciones bilaterales, comercio y asuntos de migración» tras felicitar a Trump.
  • Ana García de Hernández (exprimera dama y precandidata del PN): Indicó en redes: «Felicidades presidente Donald Trump por su histórico triunfo… millones de hondureños viven y trabajan allí. Le deseamos todo el éxito…»
  • José Luis Moncada (líder liberal): Celebró el triunfo diciendo que el gobierno hondureño «deberá replantear su política con los republicanos… estos tienen posiciones y acciones claras y fuertes.»
  • Roberto Contreras (alcalde de San Pedro Sula): Felicitó al «presidente electo…»
  • Iroshka Elvir (diputada): En X, felicitó y expresó deseos de prosperidad «para este nuevo gobierno» aliado.

Las políticas migratorias bajo la segunda presidencia de Trump —alimentadas por redadas, militarización en calles y represión policial de las protestas— no representan una política migratoria eficaz.

Son, más bien, una estrategia de uso del miedo, debilitamiento del federalismo y criminalización masiva de personas vulnerables.

Estas políticas no solo ponen en riesgo derechos humanos fundamentales como la protesta pacífica y la libertad de prensa, sino que también siembran la idea de que la ley migratoria se aplica con balas, grilletes y tanques, no con justicia, proporcionalidad o dignidad.

Mientras la comunidad migrante hondureña en California enfrenta la dureza de estas políticas, la memoria de aquellos políticos que, desde Honduras, avalaron y celebraron la asunción de un líder con una agenda claramente anti-inmigrante, interpela su compromiso real con el bienestar de sus connacionales.

Protestas en California EE.UU

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