Cervecería Hondureña S.A. de C.V., subsidiaria de la multinacional Anheuser-Busch InBev (AB INBEV), encarna uno de los monopolios más lucrativos de Honduras, con un historial de prácticas laborales malas y corruptas. Explotación de recursos naturales y un desprecio evidente por los derechos laborales de sus empleados.
En Honduras, donde muchas familias luchan diariamente por pagar su acceso al agua, empresas multimillonarias como las cervecerías y embotelladoras de refrescos gozan de privilegios escandalosos. Según denunció Lucky Medina, secretario de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA), todas estas empresas juntas pagan menos de 23,000 lempiras al año por el agua que consumen.
Mientras llenan supermercados, pulperías y carreteras con sus productos, apenas desembolsan el equivalente a 2,000 lempiras mensuales.
Esta cifra resulta insultante cuando una familia promedio paga mucho más por un servicio de agua limitado e irregular. Estas empresas deberían estar pagando al menos 4.3 millones de lempiras anuales, pero un sistema de corrupción público-privada les ha permitido evadir sus responsabilidades durante años. Así, el Estado ha dejado de recaudar decenas de miles de millones de lempiras, fondos que podrían destinarse a mejorar la calidad de vida de los hondureños.
Cervecería Hondureña
La Cervecería Hondureña, una subsidiaria de la transnacional AB InBev, es una de las principales beneficiadas de este sistema desigual. Mientras lucra con el consumo masivo de sus productos, la empresa no solo paga migajas por el agua, sino que también evade compromisos laborales esenciales.
Desde 2021, el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Bebida y Similares (STIBYS), ha intentado negociar un contrato colectivo que respete la estabilidad laboral, pero la cervecería se ha negado sistemáticamente a discutir puntos fundamentales.
Además, ha incrementado la tercerización, precarizando más de 1,400 puestos permanentes y negando beneficios a sus trabajadores. Incluso cuando existen sentencias judiciales a favor de estos, la intolerancia de la empresa ha obligado al sindicato a prepararse para una huelga, mientras AB InBev amenaza con judicializar el proceso en lugar de buscar soluciones.
Este modelo de explotación es insostenible, el acceso al agua es un derecho humano, no una concesión para enriquecer monopolios. Es hora de exigir que estas empresas millonarias paguen lo justo por los recursos que consumen y que respeten los derechos laborales de sus empleados, no podemos seguir permitiendo que un pequeño grupo de privilegiados se beneficie a costa de la mayoría de los hondureños y de los recursos naturales del país.

