La Unión Palestina de América Latina (UPAL) emitió un enérgico comunicado de rechazo ante la reciente visita oficial del presidente impuesto de Honduras, Nasry Asfura, a la ciudad de Jerusalén.

La organización calificó el encuentro con el presidente israelí, Isaac Herzog, como un acto de traición moral que legitima la ocupación, el despojo y el régimen de apartheid que sufre el pueblo palestino, señalando además la contradicción ética de Asfura dada su ascendencia directa.
El punto más crítico del pronunciamiento radica en el vínculo familiar de Asfura. La UPAL subrayó que resulta profundamente indignante que un descendiente de palestinos de primera generación cuyos antepasados vivieron el despojo y la colonización decida posar sonriente junto a líderes de un régimen acusado globalmente de crímenes de guerra y limpieza étnica.
La traición no se hereda, se elige, sentenció la organización, dejando claro que el origen étnico del mandatario electo no justifica sus acciones políticas, sino que, por el contrario, agrava la percepción de su postura diplomática frente a la causa de sus ancestros.
La UPAL fue tajante al desvincular la figura de Asfura de cualquier representatividad comunitaria. Según el documento, el político hondureño no representa:
- Al pueblo palestino ni a su diáspora global.
- A los palestinos cristianos (comunidad a la que pertenece su linaje), quienes sufren el mismo desplazamiento y negación de derechos bajo la ocupación.
La sangre palestina no se lava con diplomacia servil, puntualizó el texto, rechazando que se utilice el origen de Asfura como un adorno mientras se estrechan manos que la organización describe como manchadas de sangre.
Para la UPAL, este viaje no debe interpretarse como un gesto de paz o neutralidad. La organización asegura que se trata de un acto político de alineamiento con el sionismo y con la agenda imperial promovida anteriormente por la administración de Donald Trump y continuada por sus aliados políticos en América Latina.
La visita a Jerusalén se interpreta así como un espaldarazo a la política de hechos consumados, donde la soberanía de la ciudad es reclamada por Israel en contra de las resoluciones de las Naciones Unidas que consideran a Jerusalén Este como territorio ocupado.
La Unión Palestina de América Latina, fundada en El Salvador en 2019, surgió con el objetivo de unificar las voces de la diáspora en la región y combatir la narrativa del estado de Israel en el continente. Su denuncia se suma a un clima de tensión diplomática en el que Honduras se ha mantenido como uno de los aliados más estrechos de Israel en Centroamérica.
El comunicado concluye con una advertencia sobre la memoria histórica: el pueblo palestino no acepta el uso de su identidad para legitimar el sufrimiento en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. La UPAL recalca que ser descendiente de palestinos no otorga inmunidad ética para ignorar las violaciones sistemáticas a los derechos humanos en la tierra de sus padres.
La UPAL establece un precedente ético, ser de ascendencia palestina no otorga un cheque en blanco para tomar decisiones que afecten la causa nacional palestina. Al contrario, para la organización, la ascendencia de Asfura eleva el estándar de responsabilidad moral, convirtiendo su visita en una traición más que en una simple decisión diplomática.

