El Congreso Nacional aprobó una nueva ampliación de los beneficios fiscales del Régimen de Importación Temporal (RIT), una decisión impulsada y respaldada por el Partido Nacional y el Partido Liberal que, una vez más, favorece a los grandes grupos económicos mientras el pueblo sigue cargando con la crisis.
La medida extiende por cinco años más las exoneraciones tributarias a empresas exportadoras, incluyendo a algunas cuyos beneficios ya habían vencido. En términos simples, el Estado seguirá dejando de cobrar millones en impuestos a corporaciones que concentran riqueza, sin exigir a cambio mejores salarios, empleo digno o inversión social real.
El discurso de “defender el empleo” vuelve a usarse como justificación, aunque la experiencia demuestra que estas exoneraciones no se traducen en bienestar para la clase trabajadora, sino en mayores ganancias para unos pocos, así lo dio a entender el diputado Hugo Noé Pino en el debate sobre la iniciativa.
Con esta aprobación, nacionalistas y liberales reafirman su histórica alianza con los sectores empresariales más poderosos del país, sosteniendo un modelo económico donde el rico se hace más rico y el pueblo sigue esperando que algún día el “sacrificio fiscal” llegue a sus mesas.
El Congreso que ahora dirige Zambrano con el apoyo íntimo del Partido Liberal, optó por repetir la misma receta de siempre: beneficios para arriba, ajuste y abandono para abajo.
