A menos de 48 horas para que venza el plazo legal para la declaratoria oficial de las elecciones generales en Honduras, el Consejo Nacional Electoral (CNE) enfrenta una fractura interna que pone en duda aún más la legitimidad del proceso.
El consejero Marlon Ochoa lanzó una severa advertencia este lunes: cualquier declaratoria que ignore el escrutinio especial de Tegucigalpa constituye un acto de corrupción y violencia electoral.
El nudo del conflicto: 435 actas pendientes
A través de un mensaje en la red social X, Ochoa denunció que existe una aparente resistencia dentro del Pleno para procesar las actas del Distrito Central. Según el funcionario, aún permanecen pendientes 435 actas de la capital, cuya revisión es considerada crítica para garantizar que el resultado final refleje la verdadera voluntad popular.
»Realizar una declaratoria sin terminar el escrutinio especial de las actas de Distrito Central sería un fraude, un acto de corrupción y de violencia», sentenció Ochoa.
Señalamientos a la mayoría del Pleno
El consejero fue directo al señalar que la falta de pronunciamiento de sus colegas, las consejeras Ana Paola Hall y Cossette López, es lo que mantiene paralizado el avance en el resto de los departamentos y municipios.
Hasta el momento, el escrutinio especial solo ha sido autorizado para cuatro departamentos, los cuales finalizarán su procesamiento en las próximas horas. Sin embargo, Ochoa sostiene que la falta de voluntad para incluir a Tegucigalpa en este proceso especial es una señal alarmante de cara al cierre del cronograma electoral.
Un llamado a la transparencia internacional
Para el representante del CNE, procesar estas actas no es solo una cuestión de trámite, sino un pilar de la legitimidad y confianza pública.
El funcionario advirtió que omitir este paso expondría al proceso electoral a ser cuestionado tanto por la ciudadanía hondureña como por la comunidad internacional.
El reloj corre en contra del organismo electoral, que debe emitir la resolución definitiva antes de que expire el tiempo legal, en medio de un clima de alta tensión política y una demanda creciente de transparencia total en los resultados.

