La presidenta constitucional Xiomara Castro, impuso hoy la máxima distinción de su país, la Orden Francisco Morazán en el Grado de Gran Cruz Placa de Oro, al presidente de la república federativa de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en un acto histórico celebrado en la ciudad de Belém, en el marco de su visita oficial durante la COP30.

El reconocimiento honra la destacada trayectoria política de Lula da Silva, su firme compromiso con la justicia social y su influyente liderazgo en la defensa del medio ambiente y la integración latinoamericana.

La mandataria hondureña destacó que esta condecoración, en nombre del pueblo de Honduras, es un tributo a un líder que ha dedicado su vida a los principios de democracia, justicia social y defensa del planeta.

Detalles de la ceremonia y elogios

Durante la solemne ceremonia, la presidenta Castro subrayó la sintonía ideológica y de principios entre ambos líderes, enfatizando que el presidente brasileño representa los valores de solidaridad, dignidad y lucha por la igualdad de los pueblos de América Latina.

Estos valores, según la presidenta Castro, son los mismos que inspiran el pensamiento y legado del General Francisco Morazán, prócer de la unión centroamericana, cuyo nombre lleva la prestigiosa orden.

La elección de Belém, sede de la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático COP30, añade un peso simbólico al reconocimiento, destacando el rol de Lula da Silva en la agenda climática global y su defensa de la Amazonía.

Significado político y visión de integración

La condecoración es vista como un gesto de profunda hermandad y de reafirmación del compromiso de Honduras con la unidad regional y los movimientos progresistas de la región. En una conversación muy amena con su homólogo brasileño, la presidenta Castro reflexionó sobre la importancia de la trayectoria de Lula da Silva como un motor para la acción colectiva.

Finalmente, la presidenta hondureña concluyó su mensaje señalando que el ejemplo de Lula da Silva motiva a seguir construyendo una patria grande unida, soberana y solidaria, fortaleciendo así los lazos bilaterales y la visión compartida de un futuro más justo e integrado para América Latina.

La orden Francisco Morazán en el grado de Gran Cruz Placa de Oro es la máxima distinción que otorga el gobierno de Honduras a personalidades extranjeras o nacionales que han realizado servicios eminentes a la nación o a la humanidad.

La imposición de la orden Francisco Morazán a Lula da Silva cimenta la imagen de Xiomara Castro como una líder con visión ideológica clara en el escenario global, que utiliza la diplomacia para reafirmar lazos históricos y estratégicos, promoviendo un modelo de desarrollo que prioriza la equidad social y la protección del planeta. Su liderazgo se manifiesta en la voluntad de situar a Honduras en el centro de las conversaciones sobre la democracia, la justicia y la sostenibilidad en América Latina.


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