En los turbulentos pasillos del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras, un nombre resuena como eco de un pasado que muchos preferirían olvidar: David Matamoros Batson.
Las acusaciones no se hacen esperar, y la presidenta del CNE, Cossette López, se encuentra en el ojo del huracán, señalada como la “reencarnación” del exmagistrado conocido por presidir elecciones fraudulentas en 2017.
En un contexto donde el Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), la empresa MAPA Soluciones y las tensiones políticas amenazan con hacer fraude las elecciones generales del 30 de noviembre, las declaraciones del consejero del CNE, Marlon Ochoa han encendido las alarmas: ¿estamos ante una secuela del fraude electoral que marcó la historia reciente de Honduras?
El guion parece calcado, en 2017 el TREP operado bajo la supervisión de Matamoros Batson, fue el epicentro de manipulación que desataron una crisis política sin precedentes, donde hubo represarías, fraudes y muertes.
Irregularidades en la transmisión de resultados, cortes inexplicables en el sistema y actas cuestionadas alimentaron un fraude orquestado para favorecer al Partido Nacional con la presidencia ilegal de Juan Orlando Hernández, hoy acusado en Estados Unidos por narcotraficante y usar dinero del narco para su reelección.
Hoy, Marlon Ochoa, representante de Libertad y Refundación (LIBRE) en el CNE, advierte que el sistema propuesto por López y su colega Ana Paola Hall repite el mismo “modelo Batson”: una estructura que, permite la “intromisión humana” para manipular resultados preliminares, vulnerando la voluntad popular.
“No aceptaré un nuevo fraude como en 2013 y 2017”, sentenció Marlon, señalando que la propuesta del TREP actual está diseñada para que militantes de los partidos tradicionales decidan qué actas se publican y cuáles no, un eco inquietante de las prácticas pasadas.
Las críticas hacia Cossette no se limitan a las denuncias de Ochoa. En redes sociales y círculos políticos, se le señala como una figura que, lejos de garantizar imparcialidad, parece seguir un libreto escrito por el Partido Nacional, con el que se le asocia. Publicaciones en X la han tildado de “aprendiza de Matamoros Batson”, sugiriendo que su liderazgo en el CNE es una estrategia para replicar las tácticas que consolidaron el poder del bipartidismo en el pasado.
Honduras merece un proceso electoral transparente, donde la voluntad del pueblo no sea cuestionada. Sin embargo, Cossette López y Ana Paola Hall ponen en riesgo el proceso electoral de noviembre. Como bien dicen en los pasillos del CNE: “Cuando se trata de elecciones, algunos no cambian de fórmula… solo de actriz”. ¡Se verán cosas!

