Cossette López y Ana Paola Hall buscan revivir modelo electoral de los narcos

Las alarmas siguen encendidas en el ámbito político hondureño, ante el intento de revivir el modelo electoral fraudulento impulsado en 2013 y 2017 por el bipartidismo. A través de las consejas del Consejo Nacional Electora (CNE) Cossette López del Partido Nacional y Ana Paola Hall del Partido Liberal.

La candidata presidencial por el Partido LIBRE, Rixi Moncada, denunció recientemente un intento de retroceso democrático por parte de las consejeras Cossette y Ana. Quienes buscan imponer un fraude electoral estilo Matamoros Batson, modelo electoral calcado del que facilitó los fraudes electorales del 2013 y 2017, bajo el régimen del expresidente Juan Orlando Hernández (JOH) acusación respaldada por documentos oficiales de Estados Unidos.

UN REGRESO AL MODELO DE LOS NARCOS

La denuncia no es una simple advertencia política. Está respaldada por documentos emitidos por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y fallos judiciales de la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos.

Entre ellos, destaca el expediente criminal cr-00379-PKC y su apelación más reciente 24-1868(L) del 30 de junio de 2025, que vinculan directamente al aparato electoral de aquel entonces con estructuras del narcotráfico, específicamente con figuras como Mario José Cálix, alias “Cubeta”, colaborador de redes criminales bajo el narcoestado de JOH.

El sistema electoral de 2021, impulsado tras años de lucha popular y avalado por todos los partidos políticos, observadores internacionales y la ciudadanía, marcó un antes y un después en la transparencia del sufragio en Honduras. Revertir ese avance es abrirle nuevamente la puerta a la corrupción, al crimen organizado y a las redes de narcotráfico que operaron impunemente bajo el amparo de instituciones estatales.

Moncada advirtió que el esquema que Cossette López y Ana Paola Hall quieren reimplantar responde al viejo “modelo Batson”: una estructura electoral controlada desde adentro por intereses oscuros, sin auditorías ciudadanas, sin vigilancia real, con padrones manipulables y actas electrónicas fácilmente alterables. Ese modelo fue pieza clave en los fraudes del 2013 y 2017, que dejaron no solo votos robados, sino también represión, muertos y persecución.

Las pruebas presentadas incluyen fallos judiciales en Estados Unidos que, lejos de ser retórica política, refuerzan las denuncias hechas desde hace más de una década. Los documentos están ahí, lo que denuncian hoy lo confirman las cortes de Nueva York. No es teoría, es realidad comprobada. Y quienes hoy intentan maquillar ese pasado, están jugando con fuego.


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