Señor Secretario General de las Naciones Unidas, distinguidos presidentes, primeros ministros y dignatarios presentes de países de esta magna Asamblea de las Naciones Unidas, comparezco ante esta Asamblea como la presidenta de Honduras, representante de un pueblo que ha resistido la opresión, la explotación y la violencia estructural impuesta por siglos.
Hoy estoy amenazada por las mismas fuerzas del capital que hace 15 años dieron un golpe de estado al presidente Manuel Zelaya. Esta nueva conspiración la denuncié en las calles, en las masivas concentraciones del pueblo el 14 y 15 de septiembre, día de nuestra independencia de la patria. Me amenazan porque he impulsado cambios estructurales del modelo económico y he denunciado el injusto régimen tributario que perpetúa desigualdades, alimenta a los poderosos y explota a los pobres.
Nuestra soberanía es base fundamental y principio indeclinable de las relaciones internacionales, pero en Honduras continúan imponiéndose prácticas coloniales, injerencias, dominios económicos, mediáticos, políticos. Los poderes supranacionales y algunas empresas multinacionales son productos de élites corruptas, público-privadas, que no tienen otra finalidad que incrementar su capital. La globalización ha fracasado en su misión de llevar prosperidad para los pueblos.
Sus resultados evidencian la concentración de las riquezas a los países más ricos y a las élites, mientras la clase trabajadora es relegada y obligada a migrar y a sobrevivir. En esta asamblea, la mayor parte de los mandatarios de América Latina y del Caribe hemos denunciado el capitalismo global como el principal destructor de los recursos naturales y opresor de las condiciones de vida de la humanidad. La acumulación de las ganancias económicas prevalece sobre el interés humano y el rol de los organismos financieros internacionales, con sus préstamos condicionados y recetas fiscales y financieras, sólo agravan la situación de pobreza y dependencia de nuestras naciones.
Las políticas neoliberales privatizadoras continúan deteriorando el acceso a los pueblos, a los servicios de agua y energía, a la salud, a la educación, al trabajo, a la seguridad social. Los tratados de libre comercio impuestos a nuestros pueblos vulneran la soberanía y anulan las posibilidades a nuestros productores de competir en igualdad de condiciones, provocando cada día el encarecimiento al costo de la vida. La paz, la justicia, la libertad y la democracia continúan siendo valores fundacionales de nuestra nación y por ello no aceptamos su secuestro por parte de diez familias más poderosas en Honduras, que se han apropiado de nuestros principales recursos económicos que se niegan a aceptar los cambios de impulso.
Tenemos que profundizar nuestro sistema democrático a través de consultas populares y la participación real, directa de nuestro pueblo. El proyecto internacional de las ciudades modelo o sede que vendían nuestro territorio a pedazos como un botín para el capital multinacional, aprobado por apátridas en el narco régimen anterior, ha sido cancelado definitivamente por mi gobierno del socialismo democrático. Hoy reconozco el histórico fallo de la Corte Suprema de Justicia y el apoyo del Congreso Nacional.
He denunciado el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativa a Inversiones CIADI, porque constituye un esquema injusto de arbitraje que prevalece los intereses privados por encima de los intereses de los estados nacionales. En estos dos años, ocho meses, aprobé una reforma estructural para recuperar la caja única del Estado, cancelando un esquema de corrupción construido alrededor de la figura de los fideicomisos con los cuales se saquearon los recursos del Estado. Gracias al desmontaje de este esquema de corrupción, estoy atendiendo a los niños y niñas en todas las escuelas de Honduras, que ahora reciben merienda escolar, matrícula gratis y llevando proyectos a las comunidades de extrema pobreza.

Aumentamos la producción de granos básicos en la siembra de primera y postrera, con más de un millón y medio de bonos tecnológicos a productores que hoy reciben semilla y fertilizante de manera gratuita. Asimismo, impulsamos créditos para viviendas y créditos agrícolas al más bajo interés económico en la historia de Honduras. Asimismo, como la organización de cajas rurales comunitarias, estamos rescatandola empresa nacional de energía eléctrica, el Instituto de Mercadeo Agrícola, IMA, la Suplidora Nacional de Productos Básicos, Banasupro, que fueron privatizadas y abandonadas durante 12 años 7 meses de la narcodico.
Hoy, beneficiamos a más de 800.000 familias que reciben energía gratis y subsidiamos el precio de los combustibles para beneficiar a todos los consumidores de Honduras con los precios más bajos de Centroamérica. Hay una reducción de 10 lempiras por cada galón de combustible. La inversión en infraestructura es la más alta en la historia de nuestro país.
Rescatamos lo público con la aprobación histórica de la construcción de ochohospitales, la reparación de miles de escuelas, tres aeropuertos nacionales, construcción de carreteras, caminos productivos, puentes, pavimentaciones intermunicipales, tanchas multideportivas para todo el país, restauración de los 12 estadios nacionales. Y no puedo dejar de mencionar el proyecto más grande y más ambicioso en la historia de Honduras, que es el plan de la construcción del ferrocarril interoceánico entre Puerto Castilla en el Atlántico y el puerto de Amapala en el Pacífico. En estos dos años, ocho meses, hemos reducido la pobreza en 12 puntos porcentuales.
Y con el plan de solución contra el crimen, confirmado por la Secretaría de Seguridad, con la cooperación de las Fuerzas Armadas, hay una disminución histórica de 15 puntos en los homicidios, la mayor reducción en los últimos 20 años. Mi programa de cero deforestación para el año 2030 ha logrado resultados históricos en la conservación de las áreas protegidas de los bosques y los ríos de Honduras. La utilización de los fondos públicos en la caja única del Estado, de forma honesta y patriótica, es para beneficio del pueblo hondureño.
Pueblo del mundo, quiero alzar la voz ante el asesinato de Juan López, líder social y político que denunció permanentemente el modelo de explotación extractivista. Repudio y condeno el vil asesinato. Y he ordenado que se utilice toda la (14:09) capacidad de las fuerzas del orden y de los organismos operadores de justicia (14:16) para investigar, identificar, capturar y condenar a los autores intelectuales y (14:26) materiales de este crimen.
Mi solidaridad con su familia, con sus compañeros y con sus amigos. Soy la presidenta pro témpore de la comunidad de estados latinoamericanos y caribeños CELAC. Somos 33 Estados.
Como presidenta de Honduras, mi primera acción fue alzar mi voz para denunciar el genocidio en contra del pueblo palestino. Ya son más de 40 mil personas inocentes asesinadas por un bombardeo al que algunos países han premiado con su silencio. Desde aquí, elevo también mi voz exigiendo el fin de este genocidio.
El Líbano no debe de convertirse en otra franja de Gaza. Exigimos el cese inmediato al fuego en Líbano. El pueblo haitiano demanda de nuestra cooperación y solidaridad como organización de países de América Latina y el Caribe.
Haití es la primera patria liberada del colonialismo. Merece toda nuestra atención y en los próximos días convocaré a los presidentes que integramos la CELAC para demostrar nuestro compromiso. Esta Asamblea General ha rechazado durante 30 años con una abrumadora mayoría el inhumano embargo contra el pueblo de Cuba.
Este infame bloqueo comenzó en 1960 y a partir de 1992 esta Asamblea General ha emitido más de 30 resoluciones para que Estados Unidos ponga fin a este cruel bloqueo. Le mandó que se ponga fin al injusto bloqueo contra el hermano pueblo de Nicaragua y de Venezuela y exigimos que se retire a Cuba en el Estado de los países terroristas. Ayer entregué al secretario general Antonio Guterres el convenio que formaliza el apoyo de Naciones Unidas para luchar contra la corrupción y la impunidad.
Agradezco a esta Asamblea que aprobó nuestra solicitud a favor de la creación de este mecanismo para el combate de la corrupción público- privada y como dijo nuestra mártir Berta Cáceres, mujer valiosa, defensora de nuestros recursos naturales y de nuestros pueblos indígenas;
despertemos humanidad. Todavía estamos a tiempo.
Que éste sea un llamado de nuestra generación.
