Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generaron fuerte controversia al alardear sobre su injerencia directa en procesos electorales de Honduras.
“Acabamos de tener una buena elección en Honduras. Apoyé a alguien que no estaba ganando y ganó las elecciones”.
Afirmó Trump al ser consultado sobre su papel en comicios latinoamericanos, una frase que es una admisión abierta de injerencia extranjera en la política interna de otros países.
Dentro de esas injerencias Trump celebra a su respaldo político a Nasry Asfura, excandidato presidencial del Partido Nacional, organización que gobernó Honduras durante más de una década y cuyo período estuvo marcado por denuncias de corrupción, narcotráfico, fraude electoral y debilitamiento institucional.
Las declaraciones también reabren el debate sobre el papel de la administración Trump en el sostenimiento político del régimen de Juan Orlando Hernández y al indulto que recientemente le dió al narcodictador.
Que un presidente estadounidense se adjudique resultados electorales en otro país pone en peligro el respeto a la soberanía y a la voluntad popular.

