La empresa estadounidense Delta Apparel, Inc., luego de más de dos década de operar en Honduras, abandonó el país debiéndole a todos sus empleados, el cierre arbitrario e ilegal de Delta fue condenada por la Secretaría de Trabajo y Seguridad Social y por la Asociación de Maquiladores de Honduras.
Delta es la ¨Inversión extranjera¨ que tanto aclaman los conservadores y que el COHEP y la Embajada Americana han vendido como los grandes salvadores. Estas maquilas operan bajo regímenes especiales de exoneraciones fiscales, aprovechándose de los beneficios que la evasión legalizada le brinda a Delta y demás maquilas, estás abandonan el país sin dejar ninguna retribución al país.
La Secretaría de Trabajo a través de la Dirección General de Inspección ya realizó el inventario de bienes, y a través de una mesa tripartita convocada el pasado viernes a petición de la Red de Sindicatos de Trabajadores de la Maquila, luego de una diálogo entre la Secretaría de Trabajo y la Asociación de Maquiladores de Honduras, se agotaran todas las instancias legales para garantizar el respeto de los derechos de los trabajadores.
Frente a esta situación, ¿por qué ninguna el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), no se pronuncia contra Delta?, hay un sector de la empresa privada que en medios de comunicación se llenan la boca hablando de respeto al Estado de Derecho pero son los primeros en hacerse de la vista gorda cuando se vulneran derechos.
La Embajadora de EE. UU., Laura Dogu es voz activa para defender los intereses de empresas gringas en Honduras, pero es muda para condenar la violación de derechos de las empresas estadounidense a trabajadores hondureños.
¿Por qué cuando se trata de culpar al gobierno están listos para hablar, pero cuando se trata de una empresa privada, nadie dice nada?
Crisis en la industria textil:
La salida de Delta no es un caso aislado, este capital se le conoce como capital golondrina, se mueven de país en país buscando exoneraciones fiscales y costos laborales bajos, y es totalmente inestable porque depende del consumo en un solo país, Estados Unidos.
Actualmente la industria textil busca opciones de países como Camboya o Bangladesh, dónde las maquilas no pagan impuestos, ni energía, y hasta emplean niños por salarios miserables. Los hondureños no pueden competir en la globalización con quien es más esclavo.
La oposición sigue insistiendo en traer más maquilas como solución económica, sin embargo, los hondureños exigen una vía que de verdad deje desarrollo. El enfoque del gobierno está orientado a crear industrias más sólidas, así como los proyectos de inversión de nuevos aliados comerciales como China, mejorar el desarrollo agroindustrial, recuperar y fortalecer las empresas públicas entre otras, ¿de qué sirve atraer más maquilas si al final se retiran evadiendo todo y violentando derechos de los trabajadores como lo hizo Delta?
El Gobierno de la Presidenta, Xiomara Castro está comprometido con el desarrollo nacional y con defender los derechos de los trabajadores, por tal razón, es necesario aprobar la Ley de Justicia Tributaria para promover una industria nacional que deje tributos, desarrollo y bienestar colectivo.



