El candidato presidencial del Partido Liberal, Salvador Nasralla, envió un mensaje directo al interior de su partido, quienes perdieron en las elecciones primarias de marzo no tendrán espacio dentro de su estructura.

La decisión, golpea directamente a su antiguo aliado y edecán político, Jorge Cálix, a quien prácticamente le dio una patada en el trasero, recordándole cómo terminan los traidores, dando lástima y siendo desechados.

El fondo de la jugada apunta también a restarle poder político a los perdedores de marzo, como Fátima Mena y Carlos Umaña castigando indirectamente la alianza que algunos de ellos han tejido con los cachurecos.

Con esto, Nasralla se asegura de no compartir espacios con quienes considera que han debilitado al liberalismo desde adentro, apostando a blindar su camino hacia las elecciones generales.

Mientras tanto, Jorge Cálix y sus compinches han quedado hules, sin margen de maniobra y provocando todavía más fisuras en un partido que ya atraviesa momentos de fragilidad.

La ironía es que Cálix defendió a Nasralla con uñas y dientes, y este le paga cerrándole las puertas. Pero así es la política, entre traidores se entienden y el resto solo queda viendo el show desde la gradería.


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