En Honduras, el fraude electoral no solo ha alterado resultados en las urnas, también ha dejado heridas profundas en la vida del pueblo.
En las elecciones de 2013 y en las de 2017, se impuso la voluntad de grupos de poder, ambas elecciones estuvieron marcadas por denuncias graves de manipulación, conteo dudoso de votos, interrupciones del sistema y represión contra quienes alzaron la voz. Se impuso el silencio, y con el, la impunidad.
El fraude no es solo un delito electoral, es una forma de violencia que castiga a todo un país. Tras el fraude de 2013, el pueblo vio cómo se instaló un gobierno que no representaba su decisión y que profundizó el abandono de los servicios públicos.
Pero en 2017, el golpe fue más brutal, con un Tribunal Supremo Electoral sin credibilidad, se interrumpió el conteo, se cayó el sistema, y se consumó una reelección ilegal y la respuesta del régimen fue la represión, el silencio y la censura.

El miedo y la censura se convirtieron en política de Estado, los medios tarifados callaron, las voces críticas fueron perseguidas, y la impunidad se normalizó, quienes se atrevieron a denunciar el robo electoral fueron tratados como enemigos. Así se consolidó un sistema donde la corrupción manda, y el pueblo paga las consecuencias, hospitales colapsados, escuelas abandonadas, violencia sin control y migración forzada.
Cada fraude electoral abre la puerta a gobiernos sin legitimidad, que no sienten responsabilidad con la gente. Gobernar sin haber ganado en las urnas significa no tener compromisos con quienes sufren. Por eso, el fraude no solo roba elecciones, también roba oportunidades, derechos y esperanzas, se convierte en la raíz de un sistema que margina, castiga y reprime.
Honduras aún vive las secuelas de esos fraudes, el silencio que dejaron no es olvido, es miedo, pero también hay memoria, y esa memoria es resistencia. Porque cada vez que el pueblo recuerda lo que ocurrió en 2013 y 2017, reafirma que nunca más se puede permitir que le roben su voz ni su futuro y el pueblo hablará en las elecciones 2025 y tendremos una segunda presidenta que será la candidata Rixi Moncada.





