El Gobierno de la presidenta Xiomara Castro Durante cuatro años de gestión destinó una inversión acumulada de L. 132,898,398.45 al sector cultural y patrimonial, como parte del cumplimiento del Plan de Gobierno orientado a promover el aprecio por las expresiones de los pueblos y fortalecer la identidad nacional. Esta asignación marca un punto de quiebre frente al abandono estructural que históricamente afectó a la cultura, reconociéndola como un derecho y un eje estratégico del desarrollo social.
Con la creación de la Secretaría de las Culturas, las Artes y los Patrimonios de los Pueblos de Honduras (SECAPPH), el Estado hondureño impulsó una política pública integral para la preservación, conservación y promoción del patrimonio cultural material e inmaterial. La conformación de la Dirección General de las Culturas y los Patrimonios, integrada por personal técnico especializado, permitió planificar intervenciones con criterio profesional y enfoque comunitario
Recuperación del Patrimonio cultural
En materia de conservación patrimonial, el Gobierno invirtió L. 26,829,287.38 en mejoras de bienes culturales y L. 5,578,553.46 en supervisión de obras, revirtiendo el deterioro heredado. Estas acciones explican la recuperación de espacios emblemáticos como el Teatro Nacional Manuel Bonilla (L. 39,999,662.03), el Teatro Nicolás Avellaneda (L. 31,641,534.21), abandonado desde 1992, y la Antigua Aduana de La Ceiba – Casa de la Cultura (L. 28,501,350.87), una deuda pendiente desde 2009.
Uno de los indicadores más claros del giro en la política cultural es la Red Nacional de Casas de la Cultura, que pasó del colapso heredado —solo 12 activas en 2021— a 51 casas en funcionamiento en 2025. Estos espacios se han convertido en centros de formación artística, convivencia comunitaria y prevención social, beneficiando principalmente a la niñez y adolescencia en todo el país.
La gestión de la SECAPPH fortaleció la visibilización de los pueblos indígenas y afrohondureños, integrando enfoques de género, identidad y memoria histórica. Destacan la participación de mujeres en procesos culturales comunitarios, la salvaguardia del patrimonio inmaterial mediante publicaciones etnográficas y el impulso a la economía creativa, con una inversión directa de L. 348,010.50 para fortalecer la producción artesanal de mujeres Garífuna, Lenca y Maya Ch’ortí. Estas acciones confirman una visión de la cultura no como ornamento, sino como motor de dignidad, identidad y transformación social en Honduras.
