El Gobierno de LIBRE, a través de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) en coordinación con el Instituto Hondureño del Café (IHCAFE), lanzó en el departamento de Copán el programa “Bono Cafetalero”, destinado a impulsar la fertilización de las plantaciones.
Esta medida se enmarca dentro de la política de refundación del sistema agroalimentario y prioriza el rescate de los sectores rurales históricamente marginados por el modelo económico neoliberal.
El bono contempla una inversión de 250 millones de lempiras, recursos asignados directamente del presupuesto nacional. Según las autoridades, el financiamiento se distribuirá en 222 municipios de 15 departamentos productores de café, garantizando que el beneficio llegue de manera simultánea a miles de familias campesinas.
Este esfuerzo reafirma el compromiso estatal de democratizar los recursos y frenar la desigualdad en el acceso a insumos agrícolas.
Más de 83 mil productores beneficiados
La iniciativa busca beneficiar a 83,273 pequeños y medianos caficultores que, de acuerdo con registros del IHCAFE, han mantenido su producción en los últimos años. Para Copán, uno de los departamentos con mayor tradición cafetalera, el bono representa no solo un alivio económico, sino también una herramienta estratégica para mantener la calidad y competitividad del grano hondureño en los mercados internacionales.
El lanzamiento en Copán refleja la intención del Gobierno de la Xiomara Castro acercar la institucionalidad a los territorios, reconociendo el papel de la agricultura familiar en la soberanía alimentaria y en la dinamización de la economía local. La estrategia del Bono Cafetalero está diseñada para que los recursos no se concentren en las grandes empresas, sino que lleguen a las manos de quienes más lo necesitan: los campesinos y medianos productores.
Este esfuerzo se suma a las políticas que buscan garantizar la justicia social en el agro hondureño. Con el Bono Cafetalero, el Gobierno no solo impulsa la productividad del café, sino que también apuesta por un modelo más equitativo, donde los productores históricamente invisibilizados puedan acceder a insumos de calidad.
De esta manera, se consolida la ruta hacia un país que coloca la soberanía alimentaria y la dignidad del campesinado en el centro de su agenda.

