En un acto de justicia social sin precedentes, el gobierno de la presidenta Xiomara Castro ha logrado que más de 3,000 privados de libertad accedan a programas educativos en los centros penitenciarios del país.
Este masivo impulso a la educación, que va desde la alfabetización hasta estudios superiores, es un logro significativo que refleja el compromiso de LIBRE con la rehabilitación y la reinserción social, velando por el bienestar de todos los hondureños sin distinción alguna.
Esta iniciativa, liderada por el gobierno de la Refundación, contrasta de manera tajante con el abandono histórico del sistema penitenciario, que bajo administraciones pasadas se caracterizó por la violencia, el hacinamiento y la total ausencia de oportunidades. Hoy, el enfoque es claro: utilizar la educación como una herramienta fundamental para transformar vidas, reducir la reincidencia y ofrecer una segunda oportunidad a quienes, en el pasado, fueron invisibilizados por el Estado.
Educación como herramienta de rescate y dignificación
El Programa Nacional de Alfabetización, en colaboración con el Sistema de Educación en las cárceles, ha sido un pilar fundamental en este esfuerzo. Según datos verificados, estos programas incluyen la educación básica (primaria y secundaria), así como carreras técnicas y universitarias, brindando a los privados de libertad la oportunidad de adquirir conocimientos y habilidades que les serán vitales al reintegrarse en la sociedad.
Este logro también se enmarca en el fortalecimiento institucional del Instituto Nacional Penitenciario (INP), que ahora trabaja bajo una visión que prioriza la formación y la rehabilitación. Al ofrecer estas herramientas, el gobierno de LIBRE de la mano de de la presidenta Xiomara Castro está invirtiendo en un futuro más seguro y justo para toda la sociedad hondureña.

