Hospitales, carreteras, bonos con enfoque social y recuperación del lo público marcan la diferencia frente a décadas de saqueo y abandono del bipartidismo y la dignificación de los pueblos con LIBRE.
Durante más de 130 años, el bipartidismo conformado por el Partido Nacional de Honduras (PNH) y el Partido Liberal de Honduras (PLH) se alternó el poder político, dejando como herencia un Estado debilitado, endeudado y capturado por intereses privados. Hospitales abandonados, carreteras destruidas, escuelas en ruinas, fideicomisos corruptos y empresas públicas al borde de la privatización fueron el saldo de ese modelo político agotado.
Ese fue el país que encontró la presidenta Xiomara Castro al asumir el poder en 2022: una nación colapsada por décadas de corrupción público-privada impulsada por los gobiernos liberal–nacionalistas, que priorizaron negocios para unos pocos sobre las necesidades del pueblo.
EL COMIENZO DE LA REFUNDACIÓN
Con la llegada del Gobierno del Partido Libertad y Refundación (LIBRE), Honduras inició un proceso de reconstrucción nacional basado en proyectos reales, inversión pública y un enfoque humano.
A diferencia del bipartidismo, que gobernó con promesas vacías, LIBRE apostó por obras concretas y políticas sociales que transformaron la vida de millones de hondureños.
INFRAESTRUCTURA
En el ámbito de la infraestructura, se potenció, readecuó y reconstruyó la red de carreteras y caminos productivos, mejorando la conectividad territorial y facilitando el comercio interno.
Estas obras permiten integrar regiones históricamente olvidadas y reactivar la economía local, rompiendo con años de abandono por parte de los gobiernos del bipartidismo.
SALUD COMO DERECHO
Uno de los sectores más golpeados por el bipartidismo fue la salud pública. Durante décadas, el sistema hospitalario fue convertido en un negocio para redes de corrupción, beneficiando clínicas privadas y dejando al pueblo sin atención.
El caso de los siete hospitales móviles inservibles, comprados por más de 51 millones de dólares, es una muestra clara del saqueo institucionalizado.
En comparación con ell Gobierno de LIBRE impulsa la construcción de nueve hospitales en Roatán (dos), Santa Bárbara, Colón, Olancho, Choluteca, Ocotepeque, San Pedro Sula y Tegucigalpa, con una inversión que supera los 1,300 millones de lempiras.
A esto se suma el búnker oncológico del Hospital San Felipe, una obra de alta tecnología que permitirá brindar tratamientos gratuitos a pacientes con cáncer, rompiendo la dependencia de clínicas privadas.
Además, se restauraron 68 Centros de Estabilización de Emergencia (CEE), fortaleciendo la atención primaria y descongestionando hospitales.
HISTÓRICOS RESULTADOS EN SEGURIDAD
Durante los años de gobiernos liberales y nacionalistas, la violencia y el crimen organizado se enquistaron en el Estado, llevando a Honduras a figurar entre los países más violentos del mundo.
Con el Plan Solución Contra el Crimen Organizado, impulsado por la Secretaría de Seguridad, la tasa de homicidios se redujo significativamente, pasando de 41.7 por cada 100 mil habitantes en 2021 a 26.8 al cierre de 2024, evidenciando un cambio real en la estrategia de seguridad.
IMPULSO A LA SOBERANÍA ALIMENTARIA
El sector agropecuario, históricamente abandonado por el bipartidismo, es hoy uno de los ejes del Gobierno de LIBRE.
A través del Bono Tecnológico Productivo, más de dos millones de productores y campesinos han sido beneficiados desde 2022, fortaleciendo la soberanía alimentaria y la economía rural.
Estos programas incluyen semillas, fertilizantes, control de plagas, asistencia técnica, acceso a créditos y cadenas de comercialización justas, permitiendo que miles de familias vean en la tierra una oportunidad real de desarrollo.
RESCATE DE LA ENEE
El bipartidismo intentó durante años quebrar la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) para justificar su privatización en beneficio de grupos empresariales aliados.
Con el Programa Nacional de Reducción de Pérdidas, subsidios a más de 900 mil familias, rehabilitación de centrales hidroeléctricas e inversión en infraestructura energética, LIBRE logró rescatar la ENEE y devolverla al servicio del pueblo.
La diferencia entre el pasado y el presente es real. Mientras el bipartidismo convirtió al Estado en un botín político durante más de un siglo, el Gobierno de LIBRE priorizó lo público, a la gente y a los productores.
En menos de cuatro años, la presidenta Xiomara Castro demostró que sí es posible gobernar con dignidad, obras reales y compromiso social.

