En los tres años de gobierno de la Presidenta Xiomara Castro, se ha destinado una inversión histórica de más de 2,680 millones de lempiras para el fortalecimiento de la economía agrícola a través del Bono Tecnológico Rural. Este programa ha sido clave para mejorar el ingreso de miles de familias campesinas, asegurando el acceso a insumos, herramientas y asistencia técnica que impulsan la producción agropecuaria.
Familias beneficiadas
Hasta la fecha, más de 400,000 pequeños productores que mejoran sus ingresos a sus familias en todo el país han sido beneficiadas con este bono, lo que representa un gran impacto en la calidad de vida de las comunidades rurales. Este apoyo ha permitido que muchas de estas familias, que anteriormente dependían de la agricultura de subsistencia, puedan aumentar su producción, generar excedentes y mejorar su economía familiar.
El Bono Tecnológico Rural ha llegado a 17 de los 18 departamentos de Honduras, cubriendo las zonas más vulnerables y necesitadas del país. La distribución del bono se ha focalizado en las áreas rurales con mayores índices de pobreza, donde el acceso a recursos es limitado, y el impacto de esta ayuda es fundamental para asegurar la seguridad alimentaria.
Fortalecimiento de la economía agrícola
La inversión en el Bono Tecnológico busca mejorar la calidad de vida de las familias rurales, también fortalecer la economía agrícola del país. Al mejorar la capacidad productiva de los agricultores, se promueve el crecimiento del sector agrícola, una de las principales fuentes de empleo e ingresos en Honduras. Esto ha permitido una mayor estabilidad en los precios de los productos alimenticios y ha contribuido a la reducción de la pobreza en las zonas rurales.
El gobierno del Socialismo Democrático ha demostrado un firme compromiso con el desarrollo rural y la inclusión social a través de este tipo de programas. La inversión en el Bono Tecnológico Rural es una de las múltiples iniciativas orientadas a cerrar la brecha entre el campo y la ciudad, promover la equidad y mejorar la calidad de vida de las comunidades más desfavorecidas del país.

