El periodista Félix Molina denunció públicamente la existencia de un presunto “golpe electoral”, el cual según afirmó constituye un acto de fuerza dirigido contra 6.5 millones de ciudadanos hondureños mayores de 18 años, atentando directamente contra la voluntad popular y la soberanía electoral del país.
De acuerdo con Molina, detrás de este supuesto golpe estarían sectores de Estados Unidos, estructuras criminales como maras y narcotráfico, un sector de la oligarquía nacional y una organización política criminal previamente juzgada por Castel, a quienes señaló como los actores con la capacidad y los recursos para ejecutar dichas acciones.
El comunicador sostuvo que desde el año 2022 estos grupos habrían contado con recursos financieros, control mediático y una “pólvora paralela al Estado”, lo que les habría permitido planificar y ejecutar una estrategia prolongada para intervenir el proceso electoral.
Entre las acciones denunciadas mencionó amenazas directas, compra de votos y credenciales mediante intimidación armada, manipulación del sistema TREP, robo de claves del Código Fuente, la implantación de algoritmos teledirigidos, campañas de miedo (“zumzuneo”) y un constante manoseo del proceso electoral.No obstante, Molina señaló que la operación no ha logrado completarse, debido a errores cometidos por quienes la ejecutan.
Según explicó, el principal fallo ha sido concentrar su accionar en atacar el cambio de régimen y en intentar desmoralizar y anular políticamente al partido Libre, lo que, paradójicamente, habría generado un efecto contrario.“El golpe se les dio hacia adentro”, expresó el periodista, al señalar que antes del 30 existían dos fuerzas políticas claramente definidas, pero que dos semanas después ha surgido una nueva fuerza social y política, como respuesta a estas acciones.
Antecedente del golpe de Estado de 2009
Molina comparó el escenario actual con lo ocurrido en 2009, cuando recordó de la crisis política surgió el Frente Nacional contra el Golpe, integrando a sectores del liberalismo, nacionalismo y la resistencia social.“Hoy, en la defensa de la soberanía electoral, nos estamos juntando otra vez”, concluyó.

