Este jueves, el Estadio Morazán de San Pedro Sula será el escenario donde la pasión futbolera volverá a desbordarse. Honduras y Costa Rica se enfrentarán en un partido vital rumbo al Mundial United 2026, en una eliminatoria que ha sido históricamente intensa, equilibrada y llena de emociones.
La rivalidad entre ambos países trasciende lo deportivo: representa el pulso competitivo de dos naciones que sueñan con dejar huella en el escenario mundial.
La “H” domina el historial con garra y carácter a lo largo de las 25 veces que se han cruzado en eliminatorias, la Selección de Honduras ha impuesto respeto y jerarquía con 11 victorias catrachas, 5 triunfos ticos y 9 empates.
Las estadísticas reflejan un dominio sostenido, pero más allá de los números, está la entrega de una generación que busca devolverle al pueblo hondureño la ilusión de otro Mundial. Cada encuentro con los ticos es una batalla táctica, pero también una lucha por el orgullo centroamericano.
Honduras busca ganar con el aliento de todo un país
La cancha del Estadio Morazán luce impecable gracias a la restauración impulsada por CONDEPOR y el Gobierno de la Presidenta Xiomara Castro, que ha apostado por la dignificación del deporte nacional. El césped renovado, la infraestructura mejorada y la inversión pública reflejan una visión de país donde el fútbol no es solo entretenimiento, sino parte del tejido social que une a las comunidades y despierta sueños colectivos.
El equipo tico, siempre competitivo, llega consciente del peso del Morazán y del fervor de la afición catracha. Sin embargo, la “H” tiene el respaldo de un público que empuja, canta y cree. Los dirigidos por el cuerpo técnico nacional saben que este partido puede marcar un antes y un después en su camino hacia el Mundial.
Mañana, cuando suene el pitazo inicial, no solo se jugarán tres puntos, sino el orgullo de una nación que respira fútbol. Cada pase, cada gol, cada esfuerzo será un mensaje de esperanza para un pueblo que lucha por su futuro dentro y fuera de la cancha. Honduras no solo defiende un marcador: defiende su historia, su identidad y su sueño mundialista.

