Las primeras 12 millas náuticas de la costa, representan una franja vital de océano que, al ser protegida, ofrece múltiples beneficios tanto para el medio ambiente como para las comunidades locales.
Primero, la seguridad alimentaria local y la prevención de la sobreexplotación pesquera son esenciales. La pesca sostenible en estas aguas asegura que las comunidades puedan acceder a alimentos frescos y nutritivos, manteniendo una fuente constante de proteínas y otros nutrientes vitales.
Además, la participación activa de las mujeres en la gestión de los recursos marinos es un paso significativo hacia la equidad de género. Las mujeres desempeñan roles fundamentales en este sector, y su empoderamiento es clave para una sociedad más justa e inclusiva.
Asimismo, la protección de los sitios de anidación y reproducción de peces y fauna marina es indispensable. Al proteger estos hábitats, se garantiza el correcto funcionamiento de los ecosistemas marinos y se preserva su equilibrio natural, lo que es crucial para la biodiversidad.
Otro aspecto importante es la mitigación del cambio climático. Los ecosistemas costeros, como los manglares y las praderas marinas, tienen una capacidad notable para absorber grandes cantidades de carbono, contribuyendo significativamente a la lucha contra el cambio climático.
En conclusión, la protección de las primeras 12 millas náuticas de nuestra costa no solo es una medida de conservación ambiental, sino también una acción que fortalece la seguridad alimentaria, promueve la equidad de género, y combate el cambio climático. Cuidar estas aguas es, en definitiva, cuidar nuestro futuro y el bienestar de nuestras comunidades.

