El presidente del Congreso Nacional, Luis Redondo lanzó un fuerte llamado de atención sobre los riesgos que enfrenta la democracia hondureña, señalando la influencia de estructuras económicas criminales —vinculadas al narcotráfico— en la política nacional, así como injerencias externas que intentan debilitar las instituciones del país.
Durante un reciente pronunciamiento oficial, Redondo reafirmó el compromiso del Congreso Nacional con la transparencia, legalidad y defensa del Estado de derecho, advirtiendo que la democracia está bajo amenaza por grupos que operan con grandes sumas de dinero, tecnología y campañas de manipulación digital, muchas veces financiadas con fondos ilícitos.
“Hoy más que nunca debemos legislar para cerrar el paso a quienes quieren comprar la democracia. En Honduras esto es más grave porque muchos de esos fondos vienen del narcotráfico”, afirmó el titular del Congreso.
Redondo destacó que Honduras vive un momento clave en su historia democrática, intentando recuperarse de décadas de corrupción, fraudes electorales, y control institucional por parte del crimen organizado. Recordó que las elecciones de 2013 y 2017 fueron marcadas por fraudes que permitieron que estructuras del narco se incrustaran en el Estado.
En ese contexto, reconoció como histórica la elección de la presidenta Xiomara Castro en 2021, y la lucha actual por desmantelar el “narcoestado” heredado. Sin embargo, lamentó que todavía existan fuerzas del viejo poder que bloquean reformas necesarias.
También mencionó la renuncia de la consejera del CNE, Ana Paola Hall, quien denunció presiones políticas, amenazas e intimidación. Redondo explicó que el Congreso no admitió su renuncia por no cumplir con los requisitos legales y, en su lugar, la remitió al Ministerio Público como una denuncia formal para su investigación. Además, se creó una Comisión Especial para analizar el caso y el ambiente interno del CNE.
En su mensaje, Redondo fue directo al mencionar a la congresista estadounidense María Elvira Salazar, quien ha emitido publicaciones sobre Honduras. El presidente del Congreso calificó sus intervenciones como injerencistas y aseguró que sus declaraciones parecen alinearse con los intereses de grupos ligados al narcotráfico.
“Nos preocupa profundamente que su discurso coincida con actores que formaron parte del narcoestado y hoy enfrentan juicios por introducir toneladas de droga a EE. UU.”, denunció.
Redondo insistió en que Honduras está en proceso de reconstruir su democracia con responsabilidad y que no aceptará presiones extranjeras que ignoren los avances del país en justicia y transparencia.
Finalmente, llamó a crear mecanismos legales para impedir que personas ligadas al narcotráfico opten a cargos públicos, y aseguró que el Congreso seguirá legislando en defensa del pueblo hondureño.
“El reto es claro: o profundizamos las reformas y blindamos la democracia, o permitimos que regresen los ciclos de corrupción y autoritarismo que tanto daño le han hecho a Honduras”, concluyó.

