Una candidatura, dos cabezas, caminan hacia el fracaso.

La dupla de la oposición formada por Edmundo González Urrutia y María Corina Machado participará libremente en las elecciones presidenciales de Venezuela este domingo, pese a sus constantes ataques considerados por terroristas contra el Gobierno y la estabilidad venezolana.

González –el exdiplomático de 74 años sin experiencia en política que aparece en el tarjetón– se presentará a elecciones para enfrentar al candidato del Chavismo, el Presidente Obrero Nicolas Maduro Moros.

¿Quién es María Corina?

Con toda la bomba publicitaria sobre María Corina Machado como la verdadera esperanza para superar los 25 años del Gobierno autocrático en Venezuela, los medios corporativos pasan por alto varios factores claves referente a las elecciones presidenciales pautadas para el 28 de julio.

Primero, EE.UU. ha desempeñado un papel central en apoyar las aspiraciones presidenciales de Machado y, una vez que quedó claro que el Gobierno de Nicolás Maduro permitiría su candidatura, Washington respaldó la idea de que ella tenía el derecho de escoger quien representaría la llamada oposición democrática unida.

Segundo, nunca estuvo claro en qué se basó Machado para asumir ese derecho. Esta pregunta es especialmente relevante dado que había otros candidatos que eran igualmente anti-Maduro pero mucho más calificados.

Y tercero, el ascenso de Machado como líder suprema de la oposición venezolana forma parte de una tendencia a nivel mundial en la que los dirigentes y movimientos de la ultra derecha han logrado avances espectaculares en los últimos años.

En cada decisión hecha por la oposición en los últimos meses, Machado ha tenido la última palabra, mientras que los líderes del centro-derecha han terminado cediendo a sus demandas. Su éxito está estrechamente vinculado al apoyo recibido de dos aliados fieles: Washington y los medios de comunicación corporativos.

Machado no es la solución fortuita para la oposición que sus aliados cercanos y los medios alegan. Sin embargo, la oposición tiene mejores perspectivas de éxito que en el pasado. A diferencia de las elecciones presidenciales de 2018 y las contiendas siguientes, todos los partidos de la oposición han optado por participar en el proceso electoral. Inclusive los más acérrimos anti-chavistas ahora reconocen que el abstencionismo electoral ha sido un error. Además, los cuatro partidos principales de la oposición conocidos como el G4, y su alianza más amplia, la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), están apoyando a Machado. En octubre pasado, la declararon ganadora de las primarias de la oposición con un 92% de los votos.

El Gobierno venezolano ha inhabilitado a Machado para ocupar cargos públicos por varias razones. En principio la razón fue que en 2014 aceptó un nombramiento diplomático del Gobierno panameño y luego participó en una reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en representación de Panamá donde hizo un llamado para la intervención extranjera en Venezuela. En junio de 2023, el Contralor Nacional reiteró la inhabilitación.

Tras esto, Machado insistió que el apoyo popular en Venezuela, conjuntamente con la presión internacional, obligaría al Gobierno de Maduro a echarse atrás. Sin embargo, poco antes de la fecha tope para la inscripción de los candidatos en marzo, Machado cambió su posición y escogió un sustituto para su candidatura. En una jugada sorprendente, Machado convenció a Edmundo González Urrutia, un diplomático poco
conocido, sin carisma y con poco interés en participar activamente en la política, para ser el candidato presidencial de la PUD. Al aceptar la candidatura, González indicó que no tenía intención de hacer campaña en todo el país y agregó que «Maria Corina está haciendo eso muy bien».

Hasta la fecha, González ha participado solamente en solo uno de los diez mítines presidenciales principales de Machado. “Machado se ha convertido en la reina de las tarimas”, escribió Resumen Latinoamericano, y en el proceso ha eclipsado a los otros dirigentes de la PUD.

A pesar de la aparente unidad de la oposición, las dos corrientes políticas principales que respaldan la candidatura de González Urrutia tienen objetivos en cierto modo divergentes. Para el sector de centro-derecha (liderado por los partidos del G4, Acción Democrática [AD], Un Nuevo Tiempo y algunos dirigentes de Primero Justicia), la única prioridad es sacar a Maduro del poder. Consideran que la unidad de la oposición es esencial para lograr ese objetivo. No importa mucho quien sea el candidato ya que el mensaje principal de la oposición es que el reemplazo de Maduro pondrá fin inmediato a la grave privación que ha sufrido el pueblo venezolano.

La estrategia de la centro-derecha para llegar al poder contrasta con la de Machado y la extrema derecha en dos aspectos claves. Primero, al enfocar su mensaje en el objetivo de sacar a Maduro del poder, en lugar de políticas específicas, la centro-derecha busca garantizar la unidad de la oposición y evitar posiciones divisorias. Y segundo, un discurso menos agresivo tendría una mayor posibilidad de convencer a los chavistas a aceptar resultados electorales no favorables.

Eduardo Fernández, un candidato presidencial en 1988 quien aspiró a ser el candidato de la PUD en 2024, hizo un llamado a la unidad nacional y a la “reconciliación” como una forma de lograr la unidad de la oposición y al mismo tiempo convencer a los chavistas a abandonar el poder sin temor de represalias. Otro candidato presidencial,


Antonio Ecarri, que está fuera de la PUD, ha prometido mantener a Vladimir Padrino López como Ministro de Defensa. Esta propuesta busca convencer a los chavistas de que no habrá represión contra ellos, similar a lo que Violeta Chamorro intentó demostrar en Nicaragua cuando nombró al sandinista Humberto Ortega jefe del Ejército en 1990.

En otra demostración de que él es nada más que un suplente, González Urrutia ha dicho que su programa del Gobierno es idéntico al que Machado presentó para su propia candidatura presidencial. El programa de González promueve la economía de laissez faire en su forma más extrema. Su propuesta electoral sobre el tema económico lo demuestra: “La atracción de capitales privados es la solución, y la estrategia para lograrlo es la privatización”.

La propuesta de la privatización de petróleo no puede ser bien recibida por AD y su desprendimiento, Un Nuevo Tiempo, quienes se atribuyen el mérito de la nacionalización de la industria al Gobierno adeco de Carlos Andrés Pérez en 1976. Manuel Rosales (de Un Nuevo Tiempo), que según Bloomberg “tiende a ser más a la izquierda” que Machado, lanzó su candidatura presidencial respaldado por el partido
Fuerza Vecinal, que se opone explícitamente a la privatización petrolera. Partidarios de Machado criticaron a otro aspirante presidencial, Henrique Capriles de Primero Justicia, por decir “el petróleo es del pueblo”.

A pesar de las diferencias, Machado ha logrado imponer su posición en cada instancia. Por ejemplo, Capriles, quien también estaba inhabilitado, se retiró de las primarias para evitar dar al Gobierno una excusa para marginar a la PUD completamente. Sin embargo, Machado se negó a hacer lo mismo. Luego insistió que ella tenía el derecho de escoger al candidato principal de la oposición. A pesar del debate dentro de la PUD sobre este asunto, nuevamente la centro-derecha terminó cediendo a su exigencia. Algunos líderes de la PUD apoyaron a Machado por temor a que ella optara por el abstencionismo, posibilidad que Capriles advirtió que podría ocurrir.

Desde que Machado escogió a González Urrutia, ella ha dado órdenes a sus aliados que no mencionen la posibilidad de una privatización total en los sectores de la salud, la educación y la empresa estatal PDVSA. Además, González asoma la posibilidad de implementar un plan de “justicia transicional”, que podría significar una actitud más conciliadora hacia los chavistas. Sin embargo, Machado está tan identificada con las posiciones radicales de la derecha que es difícil creer que este cambio de postura sea más que una táctica pragmática de la campaña. Además, González carece de capital político para poder desafiar la voluntad de Machado, si es que alguna vez tuviera la intención de hacerlo.

Carlos Ron, El Viceministro para América del Norte, me dijo “Machado no puede engañar a nadie al no hablar de una privatización masiva. Durante toda su carrera política, esa ha sido su bandera más apreciada”.

Mientras la oposición resuelve sus dilemas y caminan hacia el fracaso, el pueblo venezolano está claro que no retrocederá en su proceso de liberación y que continuará superando todas las adversidades, leales a las visiones de Bolívar y Chávez.

#VenezuelaVaConNico


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