El consejero del Consejo Nacional Electoral (CNE), Marlon Ochoa, advirtió con firmeza que Honduras no puede repetir los patrones de fraude electoral que marcaron las elecciones de 2013 y 2017. Ochoa rechazó cualquier intento de implementar el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) con mecanismos que permitan intromisiones humanas en la cadena de transmisión y procesamiento de datos. Para el consejero, la integridad del proceso depende de que la tecnología electoral sea inviolable y sin interferencias políticas o de intereses oscuros.
El señalamiento de Ochoa no es menor: los comicios presidenciales de la última década arrastran el estigma de la manipulación digital y física de votos, amparados por redes del crimen organizado y el narcotráfico. La comunidad internacional y diversos sectores sociales denunciaron en su momento que el sistema electoral fue vulnerado para perpetuar a grupos corruptos en el poder, con la complicidad de quienes debían garantizar la limpieza del proceso. Ochoa recordó que sin una transformación real, el país quedaría expuesto a repetir ese esquema criminal.
Las Huellas del crimen organizado en elecciones 2025
En su pronunciamiento, el consejero Ochoa dejó claro que su defensa no es contra la modernización del sistema electoral, sino contra el uso de tecnología con puertas traseras para manipular la voluntad popular. “La intromisión humana equivale a suplantar la voluntad del pueblo”, sostuvo, insistiendo en que el TREP debe ser transparente, auditado por todos los partidos y la sociedad civil, sin zonas oscuras ni operadores políticos infiltrados.
Ochoa también enfatizó la responsabilidad del CNE en mantener su independencia frente a presiones de sectores que buscan controlar los resultados desde las instituciones. Su posición encaja en la necesidad urgente de reforzar la confianza ciudadana en el árbitro electoral, un reto pendiente en una sociedad marcada por la desconfianza hacia el Estado. Para el consejero, democratizar el sistema pasa por construir mecanismos que devuelvan el poder al voto ciudadano y no a las élites o mafias políticas.
Finalmente, Ochoa hizo un llamado a la ciudadanía y a los sectores democráticos a mantenerse vigilantes en la construcción de un proceso electoral limpio de cara a las próximas elecciones. La historia reciente de Honduras, marcada por fraudes y violencia electoral, exige que el pueblo se organice para defender su derecho a elegir sin manipulaciones. La democracia no se garantiza con discursos, sino con sistemas transparentes, controles efectivos y la vigilancia activa del soberano: el pueblo.

