Salvador Nasralla, se presento hoy al programa Frente a Frente y solo fue a hablar de un Plan de Gobierno que ya está en ejecución por la Presidenta Xiomara Castro.
El conocido presentador de X-O, por su estilo provocador y polémico, presentó un plan de gobierno que ha sido duramente criticado por su falta de originalidad y profundidad. La presentación de Nasralla genera indignación, porque muchas de las propuestas de «Salvita» son simplemente una copia del plan de gobierno ya en ejecución por la actual administración.
Uno de los puntos más destacados de la crítica es el enfoque de Nasralla en la construcción de represas de usos múltiples como El Tablón, Llanitos y Jicatuyo. Sin embargo, lo que omitió mencionar es que estas represas ya están en la etapa final de estudios de factibilidad bajo la dirección de la Presidenta Castro.
Además, la mandataria también impulsa otras represas como Patuca II-A, Morolica II y III, las cuales se encuentran en fases similares de estudio.
Otro punto polémico fue la propuesta de Nasralla para la construcción de un tren interoceánico, pero con la exclusión de China. Este planteamiento es calificado como una decisión miope, considerando que China es la primera potencia emergente del mundo y un socio estratégico fundamental.
Nasralla también mencionó la gratuidad de la matrícula escolar, la restauración de escuelas y la reforma educativa como si fueran nuevas propuestas, ignorando que estas acciones ya están en marcha bajo el gobierno de Xiomara Castro.
En cuanto a la descentralización municipal, Nasralla parece haber pasado por alto que la Presidenta Castro, ha sido una firme defensora de la autonomía municipal y las transferencias que fortalecen a los gobiernos locales.
Quizás el aspecto más criticado de su presentación fue su sugerencia de cobrar tarifas de energía más bajas a los grandes empresarios, en contraste con la decisión de la Presidenta de subsidiar a las poblaciones más vulnerables.
Finalmente, Nasralla hizo referencia al «Plan Bukele» de seguridad, pero sin detallar cómo se implementaría en Honduras. Lo que dejó a muchos con la impresión de que su propuesta carece de sustancia y enfoque.
Lo peligroso de este plan de gobierno, es lo que se oculto, del cual no habla: Privatizar la ENEE, legalizar las ZEDES, entregar el dinero del pueblo a los bancos y vender Honduras.
Más allá de los ataques personales y la retórica divisiva, lo que queda claro es que Salvador Nasralla no presentó una visión coherente y original para el país. En cambio, su «plan» parece ser una reiteración de lo que ya está en marcha, subrayando la falta de innovación y liderazgo en su candidatura.
Como dicen algunos, la imitación es la forma más sincera de elogio, y Nasralla ha dejado claro a quién admira con su copia flagrante del plan de la Presidenta Xiomara Castro.

