Un grupo de 47 observadores electorales de Global Exchange, provenientes de 13 países, llegó a Honduras en medio de fuertes señalamientos sobre la injerencia estadounidense en el proceso electoral del país.

La misión, organizada junto al Centro Hondureño de Estudios para la Democracia (CESPAD), tendrá presencia en todo el país el próximo 30 de noviembre, día en que los hondureños elegirán un presidente, 128 diputados al Congreso Nacional y autoridades municipales en 298 alcaldías.

La tensión aumentó luego de que, en plena semana del silencio electoral, el presidente estadounidense Donald Trump emitiera un mensaje respaldando públicamente al candidato nacionalista Tito Asfura. En su publicación, Trump atacó a los demás aspirantes, a quienes calificó como “comunistas”, “narcoterroristas” y “poco fiables”, instando a los votantes hondureños a apoyar a Asfura.

Para Global Exchange, esta postura representa una escalada de injerencia política. Ted Lewis, representante de la organización, señaló que estas declaraciones “no solo son irrespetuosas con la soberanía y dignidad democrática de Honduras, sino que forman parte del retorno a una diplomacia agresiva”, mencionando además el aumento de presencia militar estadounidense y acciones ilegales contra embarcaciones civiles en aguas cercanas a Colombia y Venezuela.

El ambiente político hondureño se ha visto marcado por mensajes y discursos “anticomunistas” provenientes de audiencias en el Congreso de Estados Unidos, columnas de opinión y comunicados del Departamento de Estado. Según Karen Spring, coordinadora de la misión internacional y parte de la Red de Solidaridad con Honduras, este tipo de mensajes coinciden con las narrativas de sectores que apoyaron el golpe militar de 2009.

Asegurando que la campaña electoral de 2025 ha estado marcada por polarización, alarmismo e intentos de debilitar la confianza en el sistema electoral, para derrocar a un gobierno considerado desfavorable a los intereses estadounidenses.

Frente a este contexto, Global Exchange ha mencionado que su misión no está vinculada a ningún partido y que su única responsabilidad es documentar las condiciones del proceso electoral. La organización rechazó cualquier intento de Estados Unidos, Trump o actores externos de influir en la voluntad de los hondureños.

Durante la jornada electoral, los observadores del CESPAD y Global Exchange recorrerán distintas zonas del país, incluidos puntos considerados sensibles, reportando incidencias en tiempo real al centro de monitoreo ubicado en Tegucigalpa.

Lucía Vijil, integrante del equipo, aseguró que cuentan con una metodología sólida y basada en la ley, que incluye comunicación directa con las instituciones electorales.

“Contamos con una metodología robusta, con fundamento en la ley, que nos permitirá observar, con evidencia y canales directos con las instituciones electorales, lo que nos permitirá abordar cualquier inconsistencia. Respetamos el rol de la autoridad electoral y nos comprometemos a garantizar la legitimidad de este proceso”.

Lucía Vijil


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