Lo que pareció ser una protesta en los bajos del Congreso Nacional, liderada por el diputado liberal Jorge Cálix, no es más que un “montaje” y una “operación del bipartidismo” con apoyo extranjero para desestabilizar Honduras y el proceso electoral general.
La violenta acción, que incluyó enfrentamientos con personal de seguridad y la Policía Nacional, es señalada como un intento desesperado de generar caos y detener investigaciones sobre el montaje de un nuevo fraude electoral y la coacción a la consejera del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall.
La operación es parte de una orden emanada directamente de la alianza entre el diputado Cálix, el también congresista del Partido Nacional Tomás Zambrano, el candidato presidencial liberal Salvador Nasralla y la consejera presidenta del CNE, Cossette López, tras las últimas acciones emprendidas por el Ministerio Público (MP).
Esta nueva alianza no está defendiendo la democracia, sino que busca crear un ambiente de desestabilización para evitar que se les investigue por las supuestas irregularidades tanto en las elecciones primarias del pasado 9 de marzo, las amenazas denunciadas por la consejera del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall y otros casos de corrupción.
Cálix, quien junto a sus seguidores protagonizó un enfrentamiento violento en las afueras del hemiciclo legislativo, es visto como el «brazo ejecutor» de la estrategia que busca victimizarse y justificar la violencia para luego pedir sanciones internacionales.
Esta operación, tiene como gran objetivo final generar una «revolución de colores» que termine con la actual administración y la democracia en Honduras.
Las acusaciones de amenazas y fraude
Analistas políticos sostienen que la consejera Ana Paola Hall no renunció, sino que denunció las presiones de actores como Jorge Cálix, Tomás Zambrano, Salvador Nasralla y el presidente del Partido Liberal, Roberto Contreras.
La renuncia de Hall es interpretada como un acto de integridad para no ceder ante la «presión criminal» de quienes le pedían cometer ilegalidades.
De hecho, la carta de renuncia de Hall, según estos sectores, no acusa al partido Libertad y Refundación (LIBRE), como pregonan falsamente los referidos actores del bipartidismo, sino que apunta a los mismos actores que hoy protagonizan las protestas.
Ante la presunta amenaza, el Ministerio Público ha iniciado investigaciones de oficio y como respuesta a ello, Cálix activa a sus seguidores más leales y violentos, acción que hoy es vista como un intento desesperado de desviar la atención y detener dichas investigaciones.
Por su parte, los líderes de LIBRE han rechazado categóricamente las «campañas de desprestigio, falsas acusaciones y Fake News», creadas por el bipartidismo para jugar con la conciencia del pueblo hondureño, y han reafirmado su compromiso con un proceso electoral libre, transparente y sin trampas para las elecciones del 30 de noviembre.
El partido de gobierno también ha hecho un llamado a su militancia a permanecer atentos a las instrucciones de su mando central y ha rechazado enérgicamente la «injerencia fascista de Madrid y Miami», exigiendo respeto a la soberanía del país.
El mensaje es claro: están preparados para defender la democracia por la que, han «dado su sangre».

