A solo cuatro días de las cruciales elecciones generales en Honduras, el reconocido periodista y analista político Félix Molina ha lanzado una grave acusación, señalando que el departamento de Estado de Estados Unidos está utilizando a la Organización de Estados Americanos (OEA) para erosionar y manipular el proceso electoral del 30 de noviembre.
Molina, a través de sus plataformas sociales, advirtió sobre una presunta guerra psicológica que, según él, busca frenar una inminente victoria del pueblo organizado frente al modelo narco criminal que ha prevalecido en las últimas décadas en el país centroamericano, presuntamente impuesto por la política exterior estadounidense.
La escalada de tensión y la OEA
Según el periodista hondureño, la estrategia de intervención se intensificó con un reciente comunicado de preocupación emitido por la Secretaría General de la OEA, seguido de la llegada al país de una misión de observación.
Molina detalla que esta supuesta guerra psicológica es similar a las tácticas observadas en los procesos electorales de 2013 y 2017. La maniobra, afirma, combina mensajes coordinados con gobiernos europeos, todos bajo el argumento de contener el avance del socialismo democrático en la región, una narrativa que busca desacreditar a ciertas fuerzas políticas hondureñas.
Presión sobre autoridades electorales
Un punto central en la denuncia de Molina es una sesión del Consejo de Seguridad hemisférico realizada el pasado jueves. El periodista asegura que en dicha reunión se emitieron discursos paralelos dirigidos específicamente a influir en las decisiones de la consejera Cossete López y del magistrado Mario Flores Urrutia, ambos representantes del Partido Nacional en los organismos electorales del país.
Acusaciones directas a la embajada de EE. UU.
La crítica de Molina se extiende directamente a la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa. La acusa de emitir alertas de miedo entre la población y de coordinar una delegación de observadores provenientes del Partido Republicano, a quienes califica de hostiles al pueblo hondureño.
El analista recordó que este sector político estadounidense fue un firme partidario del golpe de Estado de 2009 y ha mantenido supuestos vínculos con estructuras criminales que, según sostiene, continúan activas en el tráfico de cocaína y fentanilo. Esta vinculación histórica sugiere, en la visión de Molina, un patrón de comportamiento que busca mantener la hegemonía a través de medios coercitivos.
Audios conspiratorios
Como sustento de su tesis, Molina trajo a colación los audios que se le atribuyeron a la exfuncionaria Cossette López. En estas grabaciones, se mencionaban las herramientas de la embajada que, a su juicio, estarían siendo activadas actualmente para construir un relato internacional manipulado que justifique una eventual «nueva intervención» en el país si el resultado electoral no es el deseado por Washington.
Base operativa
Molina concluyó sus acusaciones asegurando que la presunta base operativa de este plan de injerencia se encuentra a unos metros del CNE en Tegucigalpa, el Consejo Nacional Electoral, el organismo rector de los comicios.
Finalmente, el periodista hondureño, conocido por su postura crítica y sus análisis en temas de soberanía y política exterior, cerró su mensaje con una frase que busca movilizar a la población, el pueblo lo sabe. Su advertencia intensifica el ambiente de tensión y polarización política a la espera de la jornada electoral de este domingo.

