El expresidente de EE.UU., Donald Trump, ha vuelto a poner sobre la mesa su interés por Groenlandia, sugiriendo que la isla debería unirse a Estados Unidos para «proteger el mundo libre». Esta propuesta ha generado controversia, especialmente en Dinamarca y Groenlandia, que rechazan rotundamente la idea de ceder la isla.

Ese mismo día, Trump escribió en redes sociales que la posible adquisición estadounidense del territorio ártico “es un acuerdo que debe producirse” y subió fotos de su hijo mayor, Donald Trump Jr., quien estaba visitando Groenlandia.

Groenlandia, con una población de apenas 57,000 personas y cubierta en su mayoría por hielo, ha sido territorio de Dinamarca durante más de 600 años. A pesar de ser parte del reino danés, la isla ha gozado de un estatus autónomo desde 2009, cuando consiguió el derecho a reclamar la independencia mediante votación. De hecho, el gobierno de Groenlandia presentó su primer proyecto de Constitución en 2023, reflejando la creciente demanda de independencia entre su población.

Trump ha expresado en varias ocasiones que Groenlandia, con su estratégica ubicación y recursos naturales, es crucial para Estados Unidos, especialmente en el ámbito de la defensa, como parte de su sistema de alerta temprana de misiles balísticos. Además, la isla cuenta con abundantes recursos minerales y energéticos, aunque su explotación está limitada por sus duras condiciones climáticas.

Sin embargo, tanto el gobierno danés como el groenlandés han rechazado la propuesta. La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, enfatizó que «Groenlandia pertenece a los groenlandeses», y el primer ministro de Groenlandia, Mute Egede, afirmó que «Groenlandia es nuestra». A pesar de estos rechazos, Trump ha insistido en que la isla podría decidir unirse a Estados Unidos en un futuro, sugiriendo que los habitantes podrían votar por la independencia o por convertirse en parte de EE.UU.

Esta no es la primera vez que Estados Unidos ha mostrado interés en Groenlandia. En el pasado, EE.UU. intentó adquirir la isla en varias ocasiones, incluyendo una oferta de 100 millones de dólares en 1946. En la década de 1860 también se exploró la posibilidad de comprarla por sus recursos pesqueros y minerales.

Aunque muchos republicanos consideran extravagante la propuesta de Trump, prefieren no confrontarlo públicamente. El futuro de la isla, en medio de un creciente deseo de independencia y las ambiciones de EE.UU., está por verse.

Donald Trump

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