Luego del fatídico Golpe de Estado perpetuado el 28 de Junio del 2009, el en ese entonces Presidente Constitucional de la República de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, intentó regresar al país el 05 de Julio de ese mismo año, por el Aeropuerto Internacional de Tocotín, pero, el gobierno Golpista de Roberto Micheletti impidió su aterrizaje y reprimió de forma violenta la multitud que esperaba la llegada de Zelaya, quitándole la vida al jóven Isy Obed Murillo, primer mártir de la Resistencia Popular contra el Golpe de Estado.
El denominado Presidente eterno, Manuel Zelaya, a bordo de un avión de la petrolera venezolana Citgo, sobrevoló el cielo de Tegucigalpa intentando fallidamente aterrizar en repetidas ocasiones. El ejército hondureño colocó camiones pesados en la pista para bloquear cualquier intento de entrada. Ante esta situación, Zelaya fue obligado a aterrizar en territorio salvadoreño.
Irónico, el Presidente Constitucional y Comandante General de las Fuerzas Armadas de Honduras, no podía ingresar al país precisamente por los militares que sostuvieron a sangre y fuego un Golpe auspiciado por la Embajada Norteamericana y por la elite económica.
El asesinato de Isy Obed marca el inicio de una era de violencia y represión para frenar a la Resistencia Popular que se movilizó en todo el país a exigir la restitución de Zelaya. Pese a la presión de la comunidad internacional y la presencia de líderes regionales como los presidentes de Argentina, Ecuador y Paraguay, fue imposible por la vía diplomática el retorno de Zelaya al país en 2009.
La reacción del gobierno de facto de Roberto Micheletti fue un bochornosa, justificó la prohibición del aterrizaje para evitar conflictos internos y aseguró que Zelaya podría regresar sólo si se entregaba a la justicia y argumentó que el asesinato de Isy Obed había sido con ´´Balas de goma´´.

