Lo que por décadas fue una alianza silenciosa entre el Partido Liberal y el Partido Nacional hoy comienza a tomar forma oficial.
El presidente del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal (CCEPL) y alcalde de San Pedro Sula Roberto Contreras, lanzó un llamado público a Nasry “Papi a la Orden” Asfura y Salvador Nasralla para sentarse a dialogar y construir una alianza electoral que enfrente al Partido Libertad y Refundación (LIBRE) en las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025.
Contreras no se anduvo con rodeos. En tono de urgencia política, advirtió que “Honduras camina hacia una dictadura” si no se consolida una coalición opositora. Pero la propuesta, más que una estrategia electoral, confirma lo que el pueblo ya sabía: el bipartidismo tradicional nunca ha estado realmente separado. Solo ahora, cuando el liderazgo femenino de Rixi Moncada crece en las encuestas y amenaza con derrotarlos en las urnas, deciden «unirse» públicamente.
“Es momento de que nos sentemos, Papi a la Orden, Salvador, Tommy Zambrano y mi persona, para definir una gran alianza por Honduras”, declaró Contreras, quien también puso en duda la celebración de elecciones en 2025, sugiriendo un escenario autoritario si no se concreta una alianza.
EL MIEDO A PERDER UNE LO QUE EL PODER NUNCA SEPARÓ
La preocupación de Contreras no parece tener como base una convicción democrática, sino un temor político evidente: la inminente derrota electoral. El llamado a Nasralla y Asfura solo evidencia la debilidad de los viejos partidos, que llevan más de 100 años turnándose el poder en Honduras, y que hoy, ante el crecimiento de LIBRE, ven peligrar sus intereses.
Salvador Nasralla, por su parte, ha mostrado incongruencias. Aunque en marzo dijo no al Partido Nacional, en julio participó junto a Asfura en una protesta contra LIBRE en el Frente de Defensa de la Democracia, lo que muestra que ya hay acercamientos aunque lo nieguen públicamente.
“Ya dieron permiso las 10 familias de juntar el chingaste para ver si así crecen en las encuestas”, se lee en redes sociales, reflejando el sentir popular ante esta alianza entre partidos que históricamente se han beneficiado del mismo sistema.
Este intento de frente común entre liberales, cachurecos y sus figuras recicladas no representa una nueva alternativa para el país, sino la reafirmación del bipartidismo tradicional, el mismo que dejó a Honduras en crisis política, económica y social por años.
Los llamados a «defender la democracia» suenan huecos viniendo de quienes gobernaron bajo pactos de impunidad, de espaldas al pueblo, con escándalos de corrupción, fraudes electorales y represión.
La figura de Rixi Moncada, única mujer en la contienda presidencial de 2025, parece haber descolocado a toda la oposición. Su liderazgo, su trayectoria en defensa de la transparencia y su cercanía con los sectores populares, la convierten en la principal amenaza para el continuismo bipartidista.
“Tanto miedo le tienen a la única mujer en la contienda”, comentan en redes. Y con razón. Rixi no solo crece en encuestas, también representa el quiebre definitivo del viejo pacto entre rojos y azules.

