
Honduras, un país que enfrenta una triste realidad y es la violencia contra las mujeres ya sea desde el ámbito laboral hasta el hogar y las calles, las mujeres hondureñas viven constantemente bajo la sombra del miedo y la opresión.
La dictadura del gobierno nacionalista ha dejado una huella de violencia que ha cobrado la vida de innumerables mujeres, y lo que es aún más alarmante, muchas de estas muertes quedaron impunes.
Los registros de medios de comunicación digital revelan la magnitud de esta tragedia, solo en enero de 2024, se registraron 26 muertes violentas de mujeres.
Sin embargo, en un reciente resumen ejecutivo presentado por la Secretaría de Seguridad sobre los homicidios de mujeres, se destaca una ligera disminución del 42.1% en comparación con el mismo período del año anterior.
Esto significa 32 víctimas menos entre enero y marzo de 2024 en comparación con el año anterior. Si este declive se mantiene constante hasta fin de año, sería un pequeño rayo de esperanza para las mujeres.
Es fundamental que el gobierno hondureño y la sociedad en su conjunto tomen medidas urgentes para proteger los derechos de las mujeres y garantizar su seguridad y bienestar.
Se necesitan políticas públicas efectivas, campañas educativas y programas de sensibilización que promuevan la igualdad de género y fomenten el respeto y la dignidad de todas las personas, independientemente de su género.
Asimismo, fortalecer los sistemas de justicia para garantizar que los responsables de cometer actos de violencia contra las mujeres enfrenten consecuencias reales por sus acciones.
