Mujeres hondureñas, sabias que, cada vez que un fraude electoral manipula la voluntad del pueblo, son nuestros derechos los que pagan el precio.
En 2017, el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), diseñado bajo la presidencia de David Matamoros Batson, permitió un fraude que consolidó la reelección ilegal de Juan Orlando Hernández (JOH). Ese golpe a la democracia congeló avances cruciales para las mujeres, desde la Ley de Casas Refugio hasta presupuestos para mujeres rurales y programas de salud sexual.
Ahora, el Consejo Nacional Electoral (CNE), liderado por mayoría en mujeres Cossette López representante del Partido Nacional y Ana Paola Hall del Partido Liberal, han aprobado un modelo de TREP que replica el esquema de 2017, poniendo en riesgo las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025. Sin transparencia electoral, no hay derechos para las mujeres.
2017: CUANDO EL FRAUDE ELECTORAL SILENCIÓ A LAS MUJERES
En noviembre de 2017, el TREP colapsó tras un “apagón informático” que detuvo la transmisión de resultados por 36 a 53 horas. Con un contratado por 7 millones de dólares a empresas como Grupo MSA, con antecedentes cuestionados, el sistema permitió una manipulación que revirtió los resultados a favor de JOH. Las protestas posteriores dejaron entre 23 y 33 muertos, incluyendo mujeres que exigían justicia en las calles, según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH).
EL IMPACTO PARA LAS MUJERES FUE DEVASTADOR

Ante el fraude se paralizó iniciativas claves para la igualdad de género. Como la Ley de Casas Refugio, destinada a proteger a mujeres víctimas de violencia, quedó estancada en el Congreso Nacional. Dejando a miles sin acceso a refugios seguros en un país donde el feminicidio es una emergencia constante.
Los presupuestos para mujeres rurales, esenciales para programas de créditos productivos y capacitación agrícola, fueron recortados y desviados a otras «prioridades».
Las políticas de salud sexual y reproductiva, incluyendo el acceso a anticonceptivos y educación sexual, enfrentaron retrocesos bajo un gobierno que priorizó el control político sobre los derechos humanos.
Las mujeres, especialmente en zonas rurales y comunidades indígenas, quedaron relegadas, mientras las élites económicas y el bipartidismo consolidaban su poder.
2021: UN RESPIRO PARA LAS MUJERES, PERO NO SIN LUCHA
En 2021, la movilización masiva del pueblo hondureño y las elecciones más transparentes en Honduras, lograron derrotar un intento de fraude similar, asegurando la victoria de Xiomara Castro, la primera presidenta de Honduras.
Este triunfo marcó un hito para las mujeres, con avances como el fortalecimiento de la Secretaría de Asuntos de la Mujer y la aprobación de programas de créditos para emprendedoras. Sin embargo, las reformas estructurales, como la Ley de Igualdad Salarial y una política integral de salud sexual, han avanzado lentamente debido a la resistencia de sectores conservadores ligados al Partido Nacional y al Partido Liberal.
A pesar de estos logros, las mujeres siguen enfrentando barreras. La violencia de género no ha disminuido significativamente. El triunfo de 2021 demostró que la transparencia electoral es esencial para avanzar en la agenda de género, pero también reveló la fragilidad de esos avances frente al poder del bipartidismo y las élites económicas, conocidas como las “10 familias”.
2025: EL REGRESO DEL MODELO TREP Y EL RIESGO PARA LAS MUJERES
El 15 de junio de 2025, el consejero Marlon Ochoa denunció que el CNE, por mayoría de votos del Partido Nacional y el Partido Liberal, aprobó un modelo de TREP que replica el esquema de 2017.
Este sistema establece que las actas enviadas por las Juntas Receptoras de Votos (JRV) pasarán por una verificación manual antes de su publicación a las 9:00 p.m., violando el artículo 279 de la Ley Electoral, que exige transmisión simultánea a los partidos políticos y un primer corte de resultados tres horas después del cierre de las votaciones.
La verificación manual, al igual que en 2017, crea un espacio de opacidad que podría permitir a “personas sentadas en un escritorio en Tegucigalpa” decidir qué actas se publican, como denunció Ochoa.
La posible adjudicación del sistema a Mapa Soluciones, una empresa señalada en procesos electorales anteriores, refuerza las sospechas de un plan orquestado por el bipartidismo y las élites económicas.
Si este modelo TREP se implementa en 2025, las consecuencias para las mujeres podrían ser catastróficas. Seria retroceder a un gobierno que discrimina en todos los ámbitos a la mujer, dejando a miles de mujeres expuestas a la violencia.
Los programas de créditos productivos para emprendedoras, que han comenzado a empoderar a mujeres rurales y urbanas, podrían ser desmantelados o subfinanciados.
Las políticas de salud sexual y reproductiva, ya limitadas por la resistencia conservadora, enfrentarían nuevos retrocesos, restringiendo el acceso a anticonceptivos, educación sexual y atención materna.
La desigualdad salarial, volvería a ser objetivo para los representantes del bipartidismo. Y relegadas frente a las prioridades de un gobierno ilegítimo.
Y sin duda alguna las 10 familias, un grupo de élites económicas que controlan sectores clave como la banca, los medios y la agroindustria volverán a influenciar para mantener un sistema político que favorece sus intereses, a menudo a expensas de los derechos de las mujeres.
Hondureñas, el 30 de noviembre de 2025 no es solo una elección; es una batalla por nuestros derechos. Sin transparencia electoral, no hay programas de apoyo para las mujeres, no hay créditos para nuestras emprendedoras, no hay salud sexual ni igualdad salarial, no hay bonos para madres solteras, no hay trabajo, no hay oportunidades.
Cada fraude electoral nos condena a gobiernos que ignoran nuestras luchas y priorizan los intereses de las “10 familias”. En 2017, el fraude nos robó la esperanza; en 2021, nuestro voto y nuestra vigilancia lograron un cambio. Este 2025, debemos salir a votar masivamente, vigilar cada acta y denunciar cualquier intento de manipulación.

