La ultraderecha y el oportunismo de Honduras, que se agrupan el autodenominado BOC (léase, el Partido Nacional todo, los retazos del Partido Liberal y los escombros del Partido Salvador del Honduras, que tienen 74 votos, de los 96 votos que necesitan para retroceder al pasado), pretenden ahora el desconocimiento de la Junta Directiva del Parlamento hondureño.
Echan el resto y no tienen más fuerzas. Le faltan 22 diputados en el logro de su felonía. Sólo quebrándole la mitad de la bancada al Partido LIBRE podrían conseguir su cometido (cosa que hasta ahora luce improbable).
En la historia de Honduras sucede igual que en la historia de Venezuela: el enemigo histórico de clase nunca le ha propinado una derrota al movimiento popular; y las veces que este enemigo se ha hecho con el poder, ha sido gracias a que traidores desde dentro de nuestras propias filas se lo facilitaron.
Sólo una traición interna podría reversar la democracia en Honduras y quebrar el orden constitucional, y esto hay que alertárselo al pueblo y a su dirigencia media y de base.
Sólo con la movilización del pueblo, entorno a su Presidenta Xiomara Castro y a su líder fundamental Manuel Zelaya, se podría -y se podrá, como en efecto se podrá- derrotar a los felones. Ojo, movimiento popular y vanguardia dirigente, en Honduras es el BOC, en México es el FAM, en Argentina es LibertadAvanza/JuntosxelCambio, en Venezuela es la PU y sus derivados, son, como diría SimónBolívar/AlíPrimera, «la opresión reunida en masa bajo un mismo estandarte». ¡No dispersemos nuestra lucha, para que haya victoria popular en el combate!
Acarigua, 1 de noviembre de 2023 – 8:26 a.m.
*Texto tomado de FaceBook
