Tegucigalpa, MDC (25 /1 /2024)
Hoy es un día para recordar y conmemorar la lucha de las mujeres que han sido símbolo de resistencia por los derechos ambientales y de las mujeres. Mujeres que han perdido sus vidas debido a un sistema patriarcal que no ha respetado sus formas de vivir ni a la población en su conjunto.
Hoy, 25 de enero, recordamos la deuda histórica de ataques misóginos en la política, especialmente en este momento en que estamos viviendo momentos de esperanza, donde las mujeres están ocupando más espacios políticos.
El gobierno ha asumido la responsabilidad de brindar apoyo y promover políticas en materia de género y derechos de las mujeres, para romper la deuda histórica y acabar con la impunidad en los casos de todo tipo de violencia hacia las mujeres.
Jeannette Kawas, nacida en Tela, Atlántida, fue una ambientalista que contribuyó a la preservación de 449 especies de plantas, la diversidad de flora y fauna, lagunas costeras, afloramientos rocosos, pantanos, manglares, costas rocosas, playas de arena y selva ubicadas en la zona caribeña de Honduras, la reserva protegida «Punta Sal», hoy nombrada en su memoria con su nombre. Jeannette Kawas, junto con otras personas, creó la Fundación para la Protección de Lancetilla, Punta Sal y Texiguat (PRONLASATE).
Bajo la presidencia de Jeannette, la fundación logró una gran presencia institucional tanto en las áreas protegidas cercanas a Tela como en la Bahía, obteniendo excelentes resultados en la gestión. Se aprobó por parte de las Naciones Unidas el mantenimiento de Lancetilla mediante el Decreto 154-94, que otorga a Punta Sal la categoría de Parque Nacional.
Más tarde, logró la ampliación de las áreas protegidas con la declaración de Refugio de Vida Silvestre Punta Izopo como reserva biológica. También consiguió la aprobación por parte de la Secretaría de Educación para la carrera de Bachillerato en Ecología y Medio Ambiente. Lamentablemente, debido al abandono gubernamental, cerró años después de su asesinato. Por último, a través de la Secretaría del Ambiente, logró la cancelación de los permisos de construcción del Canal Paralelo al Dique Martínez, ubicado en la zona sureste del Parque Punta Sal.
Jeannette Kawas fue la primera mártir ambientalista asesinada en 1995. Su activismo y entrega total a la defensa de los recursos ambientales obstaculizaron los intereses económicos de grupos de poder que claramente buscaban explotar los recursos y crear capital.
El 6 de febrero de 1995, alrededor de las 7:30 pm, mientras se encontraba en su casa con su ayudante personal, Marcial Bueno, Jeannette Kawas fue cobardemente asesinada. A pesar de la existencia de varios testigos que podrían haber identificado a los asesinos, la muerte de Kawas no ha sido investigada eficazmente, prevaleciendo la impunidad. La principal razón ha sido la participación del Sargento Ismael Perdomo, quien en ese momento dirigía la Fuerza de Seguridad de Tela.
El 7 de mayo de 2009, el Estado de Honduras fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Han pasado 26 años desde el asesinato de Jeannette y el Estado sigue sin cumplir con su obligación de investigar diligentemente y, en su caso, sancionar a los responsables.
Margarita Murillo dedicó su vida a la lucha por el acceso a la tierra de las mujeres campesinas hondureñas. Hace casi 10 años, el 27 de agosto de 2014, fue asesinada. Margarita luchó en contra del otorgamiento de los ríos a empresas dedicadas a la construcción de plantas hidroeléctricas, debido al impacto ambiental y cultural que representan en tierras ancestrales.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) instó al Estado hondureño a realizar una investigación con debida diligencia sobre su homicidio, pero su muerte continúa en la impunidad.
Berta Cáceres fue una mujer indígena lenca y activista de los derechos humanos, dedicó su vida a la defensa del territorio y los derechos de los lencas, un grupo étnico que ocupa parte de Honduras y El Salvador.
En 1993, cofundó el Consejo Cívico de Organizaciones Indígenas Populares (COPINH), liderando campañas incansables contra megaproyectos que vulneraban los derechos ambientales y territoriales de las comunidades originarias en Honduras. Su denuncia del modelo económico extractivista le valió reconocimiento internacional, al evidenciar cómo este contribuía al aumento de la represión, la criminalización y el despojo forzado de las comunidades locales. Berta fue galardonada con el Premio Goldman, el máximo reconocimiento mundial para quienes protegen los recursos naturales, y el Premio Shalom.
Además, un festival destacado en el cine medioambiental internacional decidió honrar su memoria, nombrando el premio con su nombre, «Berta Cáceres Flores». De manera póstuma, la activista recibió el premio Ecozine en reconocimiento a su valiente labor.
Berta enfrentó por muchos años amenazas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió medidas de protección a su favor, aunque lamentablemente el Estado no cumplió con su deber y altos mandos militares participaron en su crimen, junto a personas de alto nivel de la empresa DESA.
Su oposición al proyecto Agua Zarca de Desarrollos Energéticos, S.A. (DESA), le costó la vida, siendo asesinada el 03 de marzo por órdenes de David Castillo.
Gladys Lanza lideró la coordinación del Movimiento de Mujeres por la Paz Visitación Padilla. Su incansable defensa de los derechos de las mujeres la condujo a enfrentar una acusación en 2015, y la Sala Uno del Tribunal de Sentencia de Francisco Morazán la declaró culpable por el delito de difamación constitutiva de calumnias, vulnerando el Debido Proceso y su Acceso a la Justicia.
La participación en un plantón contra el Director de FUNDEVI, Juan Carlos Reyes, en protesta por el acoso sexual denunciado por Lesbia Pacheco ante esa organización, la llevó a un juicio iniciado en 2010. En completa indefensión, el sistema de justicia favoreció al poder y buscó criminalizar a una de las voces más críticas en Honduras y a su organización, que persiste en su lucha por la defensa de los derechos de las mujeres.
A causa de su labor, fue víctima de agresiones y persecuciones, lo que llevó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a otorgarle Medidas Provisionales. Además, el Estado fue requerido por este organismo internacional para garantizar la protección de la vida y la integridad de la defensora. Gladys falleció en 2016 debido a graves problemas de salud ocasionados por el acoso. Se fue sin obtener la justicia que buscaba.
En la década de los 80, también tuvo que enfrentar amenazas que la condujeron a la cárcel y al exilio, siendo su hogar destruido por una bomba lanzada por escuadrones de la muerte, mientras era encarcelada y sometida a crueles torturas.
Estas mujeres se convierten en poderosos símbolos de la lucha continua que prevalece en Honduras, marcada por una crisis constante de feminicidios. Es imperativo que las mujeres no sigan viviendo en la sombra de la impunidad.
