Después de años de abandono y debilitamiento institucional, el agro hondureño en el gobierno de la presidenta Xiomara Castro, comenzó a mostrar señales claras de recuperación. Entre 2022 y 2025, el Banco Nacional de Desarrollo Agrícola (BANADESA), alcanzó resultados históricos, consolidándose nuevamente como una herramienta clave para el desarrollo del campo.
Según datos oficiales, BANADESA logró una solvencia del 36.15 %, utilidades por más de 73.7 millones de lempiras y una suficiencia de capital que supera los L.2,241 millones. Cifras que reflejan una administración financiera responsable y orientada a fortalecer la producción nacional.

Este repunte llega tras más de una década en la que el sector agrícola fue relegado, especialmente durante los gobiernos anteriores, cuando BANADESA fue prácticamente abandonado, debilitado y sin capacidad real de apoyar a los pequeños y medianos productores del país.
Con la llegada del Gobierno de LIBRE, encabezado por la presidenta Xiomara Castro, el respaldo al campo volvió a ser una prioridad. La reactivación de BANADESA forma parte de una política pública enfocada en recuperar la soberanía alimentaria, dinamizar la economía rural y devolverle al productor el papel central que nunca debió perder.
Hoy, los resultados comienzan a sentirse en el territorio: más acceso a crédito, más apoyo técnico y un banco estatal que vuelve a cumplir su función social. Para miles de familias campesinas, estos números no son solo estadísticas, sino una señal de que el Estado volvió a mirar al campo y a apostar por quienes producen los alimentos que llegan a la mesa de los hondureños.
Con hechos y no discursos, el gobierno de la presidenta Xiomara Castro marca un punto de quiebre frente al pasado, demostrando que invertir en el agro es invertir en el futuro del país.

