El analista político Héctor Soto expresó que la actual disputa electoral en Honduras entre el bipartidismo tradicional, está llegando a un punto bastante complejo, pero señaló que existe una ventaja crucial que impide una crisis mayor, ambos contendientes reconocen al mismo árbitro internacional, el gobierno de los Estados Unidos, debido a su afinidad con el tutelaje que este pueda ejercer.

En una entrevista, Soto desglosó las diferencias entre un resultado electoral cerrado entre los partidos tradicionales y uno que incluyera al partido Libertad y Refundación LIBRE, enfatizando la gobernabilidad que persiste a pesar de la estrechez de los resultados.

Soto afirmó categóricamente que la ventaja del bipartidismo en el actual escrutinio es que ambos partidos, el Partido Liberal y el Partido Nacional, reconocen al mismo árbitro.

Mire, si este resultado tan estrecho fuera entre LIBRE y un partido de la oposición, claramente la realidad sería otra, explicó Soto, sugiriendo que la dinámica de la confrontación cambiaría drásticamente si LIBRE fuera uno de los contendientes principales.

El analista profundizó en el rol de los Estados Unidos en este contexto, citando al expresidente Donald Trump como una figura representativa de ese arbitraje. Soto subrayó que los partidos Nacional y Liberal son afines al tutelaje que pueda dar los Estados Unidos a diferencia del partido LIBRE.

La ventaja del bipartidismo es que reconocen al mismo árbitro (Donald Trump), porque son afines al tutelaje que pueda dar los Estados Unidos, LIBRE no lo haría, ellos sí, declaró el analista.

El analista político también destacó que esta aceptación del arbitraje externo se extiende a otras instancias. Señaló que ambos partidos que están cabeza a cabeza en el TREP (Transmisión de Resultados Electorales Preliminares) también aceptarían la mediación de organismos nacionales o internacionales, como el Consejo Nacional Electoral (CNE) o un Comité de Observación Electoral (COE), para resolver la situación.

Ambos partidos aceptan la mediación que pueda dar el COE para resolver esta situación. LIBRE tampoco lo aceptaría, puntualizó Soto.

La conclusión de Soto es que esta coincidencia en la aceptación de actores externos como mediadores y árbitros es lo que mantiene la gobernabilidad en medio de la crisis de resultados. Esto responde a la pregunta de por qué, a pesar de la constante fluctuación de resultados de un lado a otro, no pasa nada en términos de un colapso institucional.

Si usted se fija, el hecho de que los dos partidos de la oposición estén cabeza a cabeza y que esto, tenga todavía gobernabilidad, porque eso es lo extraño. Mucha gente dice, cómo es que se está moviendo de un lado para el otro y no pasa nada, reflexionó Soto.

La razón, según el analista, es clara. Porque son dos actores que reconocen el arbitraje de otros actores para poder resolver el conflicto y por ahí es que se va a terminar. Y al final el árbitro va a decir quién va a ganar.


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