Angélica Álvarez, candidata a designada presidencial por el Partido Libertad y Refundación (LIBRE), cuestionó de manera categórica la legitimidad de las elecciones celebradas en Honduras el pasado 30 de noviembre, al asegurar que el proceso electoral careció de las condiciones mínimas de transparencia y justicia.
La dirigente política denunció que el presunto ganador del proceso no fue electo por el voto popular, sino que fue impuesto por intereses externos, élites nacionales y redes corruptas, implicando directamente en esta conspiración al gobierno de Estados Unidos.
Álvarez hizo públicas sus críticas a través de un mensaje difundido en sus redes sociales, donde el partido LIBRE ha mantenido una postura firme de desconfianza hacia los resultados preliminares.
Soberanía popular
La candidata a designada presidencial enfatizó que LIBRE defiende la soberanía popular, incluso si los resultados no les son favorables, pero que su respaldo se limita únicamente a procesos democráticos, limpios, justos y transparentes. Álvarez sostuvo que ninguno de estos principios fundamentales se cumplió en los recientes comicios.
- Resultados No Definitivos: La principal denuncia de Álvarez radica en la lentitud y falta de definición de los resultados. Señaló que, a ocho días de la celebración de las elecciones, las autoridades electorales aún no han emitido resultados oficiales definitivos.
- Fingir una Competencia: La candidata fue más allá al denunciar que las actualizaciones periódicas de conteo que se han estado realizando buscan solamente fingir una competencia que no existe, sugiriendo una manipulación en el proceso de divulgación de datos.
Imposición y conspiración internacional
La crítica más severa de Álvarez se centró en la injerencia externa e interna para determinar el resultado electoral. En sus declaraciones, afirmó de manera contundente que el supuesto ganador del proceso no fue una elección popular.
El supuesto ganador del proceso electoral no fue elegido por el pueblo, sino que fue sido impuesto por intereses externos, élites nacionales y redes corruptas, aseveró Álvarez, señalando al gobierno de Estados Unidos como directamente involucrado en este supuesto esquema.
Este señalamiento aumenta la tensión postelectoral, planteando una crisis de credibilidad no solo en las instituciones nacionales, sino también en las relaciones diplomáticas.
Finalmente, la líder de LIBRE reafirmó su confianza en que la verdad prevalecerá a pesar de lo que considera una burda manipulación.
Como parte de su denuncia, Álvarez recordó la existencia de un conjunto de 26 audios, los cuales, según ella, forman parte de una conspiración más amplia relacionada y orquestada en torno al proceso electoral del 30 de noviembre. Esta mención sugiere que el partido se reserva el derecho de presentar pruebas adicionales que sustenten sus acusaciones de fraude e imposición.
Angélica Álvarez y el partido LIBRE, las elecciones del 30 de noviembre son un proceso fallido que debe ser deslegitimado, ya que no cumplió con los estándares de justicia y transparencia requeridos y fue secuestrado por intereses ajenos al electorado hondureño.

