La diputada liberal Erika Urtecho ha sido nuevamente señalada por presunto nepotismo y tráfico de influencias dentro del Consejo Nacional Electoral (CNE). Según diversas denuncias, Utecho habría colocado a varios familiares en cargos estratégicos dentro del órgano electoral, lo que ha despertado serias preocupaciones sobre la transparencia del próximo proceso electoral en Honduras.
Entre los casos más notorios está el de Allan Echevería Haylock, primo de la diputada, quien actualmente dirige la Unidad de Sistemas del CNE. Esta dependencia es responsable del procesamiento inicial de los resultados electorales mediante el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), una herramienta clave que ha sido objeto de críticas y desconfianza en procesos anteriores por su vulnerabilidad a la manipulación.
Otro caso relevante es el de Yahaira Matute Haylock, sobrina de Urtecho, quien funge como gerente del Centro Logístico Electoral. Desde esa posición, Matute supervisa la preparación de las maletas electorales y participa en el recuento de votos físicos, lo que la convierte en una figura de alto nivel operativo en la ejecución del proceso electoral.
La presencia de estos dos familiares en puestos tan sensibles ha llevado a varios sectores a cuestionar la imparcialidad del CNE, especialmente cuando el sistema TREP ha sido señalado en múltiples ocasiones como instrumento de fraude en elecciones pasadas. Tanto Echevería como Matute forman parte de áreas donde se define el resultado electoral desde sus primeras etapas, lo que plantea un posible conflicto de interés en beneficio de intereses partidarios.
El escándalo no solo compromete la credibilidad del CNE, sino que también reaviva los temores de un nuevo fraude electoral, similar a los de 2013 y 2017, donde el bipartidismo fue señalado por operar en conjunto para alterar los resultados. La ciudadanía exige garantías reales de un proceso electoral transparente y libre de manipulaciones políticas o familiares.

