
La ultraderecha triunfa en Argentina con un electorado que votó confundido y presionado por la inflación, Mileí obtuvo el 55,69 por ciento de los votos válidos (14.476.462), frente a 11.516.142 que capitalizó políticamente Massa (44,30 por ciento).
El candidato de derecha por La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, será el presidente de Argentina luego de imponerse durante el balotaje efectuado este domingo. Las elecciones PASO del 13 de agosto y las elecciones generales del 22 de octubre en Argentina mostraron que la ultraderecha está en la onda del populismo.
Javier Milei, candidato de La Libertad Avanza, la rompió en las PASO, peleando con los candidatos Patricia Bulrich de Juntos por el Cambio (JxC, Derecha) y Sergio Massa de Unión por la Patria (UxP, peronismo). En las elecciones generales, el candidato peronista llegó en primer lugar, pero Milei confirmó su base y pasó al balotaje.
El ascenso de la ultraderecha y la emergencia de nuevas derechas es un rollo global. Después de la crisis mundial de 2008, la cosa se puso más intensa. La crisis del neoliberalismo y la lucha de clases se volvieron más autoritarias. Hubo protestas en todo el mundo, pero sin muchas alternativas políticas. Después de todas las crisis y fracasos, ¿qué nos queda? Quizás esa es la clave para entender lo que está pasando. El crecimiento de la ultraderecha y el autoritarismo, a pesar de la democracia formal, están haciendo su trabajo.
Es necesario analizar el desempeño electoral de Milei y ver cómo encaja en la onda política actual. Pero también se debe hablar de la crisis global que está pasando, y cómo afecta todo lo que está pasando en Argentina al resto del continente.
Una crisis económica sin alternativas políticas
La Argentina ha estado experimentando un estancamiento económico desde 2012, con señales de tendencia a la crisis. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Producto Bruto Interno (PBI) creció un 2,1% entre 2011 y 2022, pero en 2022 aún estaba un 0,1% por debajo del nivel de 2017. A nivel global, la crisis financiera de 2008 ha llevado a un crecimiento débil en todo el mundo, y la desaceleración de China desde 2012 ha tenido un impacto en toda la región.
Además de los factores externos, también existen causas locales que han contribuido a esta situación, como la restricción externa al crecimiento y el agotamiento de la base productiva local, lo que ha llevado a un empeoramiento en la productividad relativa de la economía argentina. Los intentos de ajuste y devaluación no han sido suficientes, y solo han resultado en niveles cada vez más altos de inflación. Para superar esta crisis, se necesita un proceso de reestructuración capitalista, lo que implica una presión significativa sobre la clase trabajadora.
El núcleo de la crisis radica en la persistente resistencia popular a esta reestructuración, lo que se ha reflejado en los fracasos de las estrategias implementadas por los diferentes gobiernos en el período. Desde la «sintonía fina» del gobierno kirchnerista, pasando por el intento de restauración neoliberal del gobierno de Macri, hasta la estrategia de reestructuración negociada del gobierno actual del Frente de Todos.
La peor parte siempre se la llevan los sectores populares
El impacto continuo de la crisis ha tenido recargados sus efectos en las espaldas de los sectores populares. A diferencia de otras crisis, su impacto no se ha traducido principalmente en desempleo. Excluyendo el año 2020, marcado por la pandemia, la tasa de desempleo aumentó del 9,3% en el segundo trimestre de 2016 al 10,4% en 2019, para luego disminuir al 6,2% en 2023, siempre en el segundo trimestre (Fuente: INDEC).
Sin embargo, el mayor impacto estructural ha sido la consolidación y el crecimiento del sector informal dentro de la clase trabajadora. El porcentaje de asalariados informales, aquellos sin aportes jubilatorios, pasó de representar el 31,4% en el segundo trimestre de 2016 al 37% en el mismo trimestre de 2023. La combinación de trabajadores por cuenta propia y asalariados informales representaba el 43,5% de la fuerza laboral en 2016, y aumentó al 48,9% en 2023. Si nos enfocamos en la suma de asalariados informales y trabajadores por cuenta propia sin local propio, la informalidad creció del 35,4% al 41,1% en el mismo período (Fuente: INDEC).
Este fenómeno no es exclusivo de Argentina: en América Latina, el crecimiento débil y la desindustrialización se han traducido en un aumento de la informalidad y el subempleo en lugar de un aumento del desempleo abierto (Benanav, 2019). La alta inflación y el aumento de la informalidad, a su vez, han reducido los ingresos de la población, con una disminución del salario real del 22,9% entre diciembre de 2016 y septiembre de 2023 (Fuente: elaboración propia en base a INDEC).
La crisis del peronismo
La continuidad de un largo estancamiento con períodos de crisis abierta y la siempre inminente crisis general parece ser una parte de la explicación del fenómeno Milei, pero en cualquier caso, es solo una condición de posibilidad. El agotamiento del kirchnerismo, la falta de voluntad y capacidad para radicalizar su proyecto político, y el fracaso de las sucesivas estrategias de salidas de la crisis, comienzan a completar el cuadro de las condiciones de su emergencia.
La pandemia ha condensado y profundizado las tendencias previamente existentes en el conflicto obrero y laboral, así como en otras esferas de la acción social, lo que puede ser la condición de procesos sociales de embarcamiento y de creación de marcos de interpretación de la crisis que orienten la acción política de amplios sectores sociales. Sin embargo, ¿por qué tenía que ser la ultraderecha la que capitalice ese escenario?
La clave de esa interpretación es la identificación entre el crecimiento del voto a Milei y la crisis del peronismo. Desde la crisis del alfonsinismo, el peronismo ha sido el partido del orden, el que restauró la acumulación y la dominación capitalistas tras las grandes crisis de 1989 y 2001. Fue, además, el partido de la clase obrera, su retaguardia en momentos de ofensiva capitalista, su vehículo para la articulación de demandas y el norte de su orientación política a través de la integración en el movimiento político y en el Estado. La crisis del peronismo es el momento político de un proceso de transformación de las relaciones de fuerza que tiende a la división y debilitamiento de la clase obrera.
La pérdida de peso político-electoral del peronismo puede retrotraerse hasta 1983, a partir de allí se estableció el piso del 40% del electorado y la necesidad de articular coaliciones políticas más amplias para conquistar la mayoría. Pero desde la elección legislativa de 2009, comenzó a manifestarse cierta pérdida de lealtad del voto peronista, aunque en general eso sucedió en escenarios en los que el peronismo concurrió dividido a las elecciones.
La elección legislativa de 2021 constituye un cambio respecto de esos antecedentes. En primer lugar, porque el peronismo tuvo un mal desempeño electoral a pesar de que concurrió unido, pero en segundo lugar, porque el fenómeno de esa elección fue la abstención. En particular, en el conurbano bonaerense se verificó una fuerte caída del voto del FdT, gente que prefirió no ir a votar antes que votar o volver a votar por JxC.
La explicación de la alta abstención de 2021 por la pandemia puede relativizarse a la luz de la abstención en las PASO de 2023. Sin embargo, ¿Qué es lo que emergió en 2023? ¿El desencanto con el peronismo, originado en la experiencia del gobierno, o un fenómeno más profundo de masas en disponibilidad?
Mileí despierta preocupación en el resto de América Latina ¿Por qué?
Presidentes y otras figuras se refirieron al triunfo del economista de extrema derecha Javier Milei, generó posicionamientos a favor, en contra y otros en los que se enfatizó el respeto a la democracia y a la elección de los argentinos, sin mencionar al ganador.
Milei es en esencia el nuevo prototipo de la ultraderecha para sostener el modelo, una figura que cuestiona las políticas económicas y al Estado mismo, aunque estos fueron creados por el modelo que defiende. Es decir; ante la tibieza de los gobiernos progresistas para enfrentar el modelo, la derecha responde radicalizándose pero encubriéndose en un discurso opositor al modelo, contradictorio pero suficiente para convencer a un electorado inconforme y sediento de cambios.
El presidente argentino saliente, Alberto Fernández, reconoció el «veredicto popular» y expresó su disposición para comenzar «una transición ordenada» con quien será su sucesor, aunque no lo felicitó directamente.
– Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil:
Boric, Presidente de Chile
– Gustavo Petro, presidente de Colombia:
Xiomara Castro, Presidenta de Honduras
Donald Trump, sobre el triunfo de Milei: «Make Argentina great again»
El expresidente republicano de Estados Unidos, Donald Trump, felicitó a Javier Milei por su victoria. «El mundo entero estaba mirando. Estoy muy orgulloso de ti», expresó Trump en la red social Truth. Trump y Milei son dos políticos con ideologías afines, ultraderechistas, que además comparten posiciones machistas, homofóbicas, racistas y supremacistas.
