Insólito que cuando el gobierno de la Presidenta Xiomara Castro está realizando la mayor inversión en la historia de la ENEE para potenciar el sistema eléctrico San Pedro Sula, sea el alcalde de esta ciudad que se oponga por simple sesgo político.

Las acciones de Roberto Contreras afectan directamente el desarrollo de la ciudad y el bienestar de su gente. Es insólito, además de ilegal, que las empresas privadas generadoras que venden electricidad a la ENEE estén exoneradas de pagar impuestos, mientras que la propia estatal, que factura y presta los servicios, además que brinda subsidios, deba pagar impuestos. La alcaldía de San Pedro Sula usa como pretexto el cobro de tributos a la ENEE para paralizar obras esenciales para el progreso de la ciudad.

Es imprescindible entender que los boicot para frenar a la ENEE no solo afectan al sector empresarial, sino a toda la población que durante décadas ha pedido un servicio eléctrico eficiente para su desarrollo económico y social.

La línea de transmisión Bellavista-El Centro, sufrió retrasos —hasta un año— debido a este tipo de obstáculos políticos y administrativos. Una obra que no solo representa una mejora en la infraestructura eléctrico, sino una inversión que potencia a la ciudad que es polo de desarrollo de Honduras en temas que son claves para el país como la generación de empleo y la sostenida recuperación de la industria nacional.

El saldo de deuda reclamado por la alcaldía a la ENEE debe entenderse en su contexto legal y económico. La fundamentación de esa deuda, basada en el artículo 75 de la ley de municipalidades y su reglamento, es cuestionable, dado que la ENEE es una empresa pública sin fines de lucro. Cobrarle impuestos de industria y comercio a la estatal eléctrica resulta insostenible y claramente injusto.

Desde el punto de vista del bienestar social y colectivo de un país, es inadmisible que a la ENEE se le exijan tributos destinados al sector privado, pues ese trato desigual experimenta una asimetría que favorece a los privados en detrimento de la empresa que nos pertenece a todos.

El alcalde de San Pedro Sula no se le pide más de lo que simplemente puede dar: Permitir que la ENEE trabaje. La ciudad necesita esas obras eléctricas para seguir creciendo. La confrontación por sesgo político que promueve Roberto Contreras solo condenan a San Pedro Sula y a los más pobres especialmente.


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