Desde que inició su mandato, la presidenta Xiomara Castro ha mantenido una clara promesa: proteger la economía de las familias hondureñas. Una de las formas más directas en las que lo ha hecho ha sido a través del subsidio a los combustibles, una medida que se ha mantenido firme desde el primer año de su gobierno y que continúa vigente hasta hoy, abril de 2025.

Desde el lunes 21 de abril, los hondureños verán una nueva rebaja en los precios de los combustibles:

En Tegucigalpa, la gasolina súper baja L0.50, la regular L0.76, el diésel L0.59, el kerosene L0.31, y el GLP vehicular L0.22.

En San Pedro Sula, los precios bajan exactamente en los mismos montos.

Esto significa un ahorro directo para cada persona que llena su tanque. Por ejemplo, por cada galón, cada hondureño ahorra 10 lempiras.

¿Y si no existiera el subsidio?

Sin este apoyo del Gobierno, los precios serían más altos, y eso afectaría de forma inmediata el costo del transporte público, el precio de los alimentos, y en general el costo de vida. El subsidio evita que esa carga llegue a los bolsillos de las familias.

Una medida que se ha mantenido constante

Desde el 2022 hasta hoy, el subsidio a la gasolina regular, al diésel y al gas para uso doméstico no ha fallado. Incluso en los momentos más difíciles por las alzas internacionales, el gobierno ha absorbido parte del costo para que el pueblo no lo sienta todo.

Promesa cumplida de la presidenta Xiomara Castro

Este subsidio es una de las tantas promesas cumplidas por la presidenta. No es un anuncio aislado, sino una política constante que demuestra que el bienestar de la población está en el centro de su gobierno.

El subsidio a los combustibles es más que una ayuda temporal: es un compromiso sostenido con el pueblo.


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