El alcalde de San Pedro Sula, Roberto Contreras, conocido por su prepotencia, protagonizó un bochornoso espectáculo en una entrevista televisiva, donde intentó evadir preguntas clave sobre la venta de una lancha al capo narcotraficante Geovanny Fuentes.
Acorralado y sintiéndose expuesto, Contreras discutió de manera tajante con su entrevistador, revelando su incomodidad y desesperación ante la verdad.
Esta nueva polémica reabre las heridas de los lazos entre la política tradicional y el crimen organizado, especialmente con figuras como Fuentes, conocido por ser socio del exnarcopresidente Juan Orlando Hernández, quien hoy cumple condena en Estados Unidos por delitos relacionados con el tráfico de drogas y tenencia de armas. El pueblo hondureño se niega a olvidar y exige transparencia.
La conversación se convirtió en un campo de batalla cuando el periodista le preguntó directamente si le vendió una lancha a Geovanny Fuentes. Contreras, de manera errática y repitiendo frases, intentó desligarse de Fuentes, afirmando que la lancha fue vendida a la empresa «Ex Forest», de la cual Fuentes era presidente. Sin embargo, la insistencia del entrevistador sobre quién firmó los cheques y por qué la lancha permaneció en su hangar desató la furia del edil.
La lancha fantasma y los cheques del narcotráfico: un laberinto de contradicciones
Contreras se enredó en sus propias explicaciones, afirmando que la lancha fue importada en 2010 por su empresa, Comidas Típicas S.A., y que en 2014, Geovanny Fuentes quiso comprarla. Pero, según él, la venta fue a la empresa «Ex Forest» de Fuentes, y los pagos se realizaron con «cheques en moneda local depositados en nuestra empresa».
El entrevistador no cedió, presionando sobre la inconsistencia: si fue una venta de empresa a empresa, ¿por qué la lancha, una vez vendida, permaneció en el hangar de Contreras? La respuesta del alcalde fue un evasivo «yo no soy el dueño de la Marina», intentando desviar la atención. La furia de Contreras escaló, llegando a espetarle al entrevistador: «por la gran puta, le estoy diciendo a Ex Forest«. Esta reacción desproporcionada solo aumentó las sospechas sobre la verdadera naturaleza de la transacción.
De la negación al ataque: cuando la arrogancia choca con la realidad
La entrevista se transformó en un tenso careo. Cuando el periodista le recordó la diferencia entre persona natural y jurídica, Contreras perdió la compostura, acusando al entrevistador de «condenarlo» y de querer «poner palabras suyas en mi declaración».
Su arrogancia y su evidente intento de intimidación solo sirvieron para confirmar que las preguntas tocaban puntos sensibles, relacionados con el oscuro pasado del narcotráfico que tanto daño ha hecho al país.
La lancha, que Contreras afirmó haber recomprado en 2017 en «mal estado» y «abandonada» en «su misma marina», sigue siendo una pieza clave en este rompecabezas.
La insistencia en que los pagos fueron «cheques en moneda local» contrasta con el historial de Geovanny Fuentes como narcotraficante y socio clave de la red de Juan Orlando Hernández, dejando muchas preguntas sin respuesta para un pueblo que exige transparencia y justicia real frente a los viejos esquemas de corrupción.
El escandaloso comportamiento de Roberto Contreras y las serias acusaciones que pesan sobre él exigen una investigación exhaustiva e inmediata.
Es inaceptable que figuras públicas, especialmente alcaldes, mantengan un manto de duda sobre sus conexiones con el crimen organizado. Este incidente vuelve a poner en el ojo del huracán al Partido Liberal, al cual históricamente se le ha señalado por estar infestado de delincuentes y personajes con profundas relaciones en el narcotráfico, manchando la política hondureña y defraudando la confianza de un pueblo que anhela un cambio real. La impunidad no puede seguir siendo la norma.

