Ana Paola Hall, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), en conferencia de prensa volvió a denunciar amenazas en su contra, un episodio que se suma a denuncias previas donde aseguró que desde su propio partido, el Partido Liberal, surgían hostigamientos, presiones y exigencias para que se alineara con ciertas directrices partidarias, entre ellas, la manipulación manual del sistema de transmisión de resultados electorales.
Hall fue víctima de amenazas, a ella y a su familia. Incluso, críticas y cuestionamientos machistas, la mayor parte de ellos, emitidos por Roberto Contreras y Salvador Nasralla, presidenciable del Partido Liberal.
Unos días después de la última denuncia de Hall, ante medios de comunicación, el señor Roberto Contreras, presidente del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal (CCEPL), reapareció públicamente cuestionando su forma de actuar y atacándola sin tapujos.
La acusó de “responder a otros intereses” y de no acatar la línea que el partido ha definido de cara al próximo proceso electoral. Este cruce que además es reiterativo, provoca preocupación en el entorno de Hall, pues constituye una repetición del patrón denunciado anteriormente: denunciar amenazas y luego sufrir ataques dentro del mismo partido.
En julio de 2025, Hall presentó una renuncia condicionada ante el Congreso Nacional. En su carta hizo alusión a presiones políticas y personales desde sectores del Partido Liberal, incluyendo lo que describió como exigencias para que cumpliera un rol de “operadora política”, contrario a lo que ella considera su deber institucional de actuar con autonomía y apego al marco legal.
Ana Paola Hall ha denunciado que esas presiones no solo se dirigían contra ella, sino que implicaban también amenazas hacia su familia, lo que elevó la gravedad de la situación.
Este episodio pone en evidencia varias tensiones. Por un lado, la disputa entre la autonomía institucional y la disciplina partidaria, ya que Ana Paola Hall insiste en que su función exige independencia incluso si eso choca con las expectativas internas del partido, es justamente eso lo que no le gusta a Contreras y Nasralla, quienes en su desesperación incluso han recurrido a ataques misóginos y machistas.
Por otro, las denuncias no se limitan a la esfera institucional, sino que implican amenazas personales y posibles riesgos para su familia, lo anterior, solo demuestra la desesperación del Partido Liberal y sus intenciones ocultas de usar el máximo ente electoral, como una plataforma para manipular la voluntad popular que el pueblo expresará en las urnas el 30 de noviembre.

