Desde que Xiomara Castro, asumió la presidencia de Honduras, uno de sus principales compromisos ha sido mantener la estabilidad económica del país. A pesar de los desafíos globales, el precio del Lempira se ha mantenido estable, lo que ha ayudado a evitar aumentos drásticos en el costo de los productos de consumo diario.
Esto es un logro importante, especialmente si se compara con administraciones anteriores, donde la moneda se devaluó rápidamente, afectando a los ciudadanos de manera directa con precios más altos en alimentos y servicios, así como el costo de la educación, salud y una caída en las exportaciones.
Durante los gobiernos anteriores del Partido Nacional, la devaluación del Lempira fue un problema constante. Mientras la moneda perdía valor, el costo de la vida subía considerablemente, lo que aumentó la desigualdad social y los índices de pobreza y pobreza extrema, esto de acuerdo a datos oficiales del Banco Mundial y el FOSDEH.
En contraste, el gobierno de Xiomara Castro, ha trabajado para frenar esta tendencia y proteger el poder adquisitivo de los hondureños.
Además, bajo el liderazgo de la Presidenta Castro, la economía nacional ha mostrado un crecimiento sostenido, con avances notables en sectores clave como la producción, agricultura y turismo. A pesar de los desafíos internacionales, Honduras ha logrado mantener una economía estable, lo que demuestra perspectivas positivas para el futuro. Esto ha sido posible gracias a las políticas económicas responsables que priorizan el desarrollo sostenible y la creación de oportunidades de forma inclusiva.
Devaluación de la moneda y la empresa privada
Es importante destacar que la devaluación de la moneda puede beneficiar a ciertos sectores, principalmente a la empresa privada que exporta productos. Al tener una moneda más débil, los exportadores ganan más dinero por sus productos en el mercado internacional. Sin embargo, esta ventaja para unos pocos viene a costa de la mayoría de la población, que debe lidiar con precios más altos en productos importados y básicos.
La estabilidad del Lempira bajo la administración de Castro refleja una política económica que prioriza el bienestar de los ciudadanos por encima de los intereses de unos pocos. Mantener una moneda fuerte ayuda a evitar que los costos de la canasta básica suban de manera abrupta, lo que se traduce en una economía más estable y en una mejor calidad de vida para los hondureños.

