En un giro significativo en los acontecimientos políticos de Honduras, varios diputados que buscaban su reelección han quedado fuera de su curul en el Congreso Nacional. Estos diputados más reconocidos, por su trayectoria controversial como por sus constantes críticas al gobierno de la presidenta Xiomara Castro, se han quedado fuera de la contienda para las elecciones generales.
A pesar de sus discursos rimbombantes y sus férreas críticas, no lograron ni siquiera acercarse al umbral de los votos necesarios para participar en las elecciones generales de este año.
Partido Nacional
Leda Lizethe García Pagan, diputada por Cortés, esta en la posición 21 con 6,557 marcas y se convierte en la primer diputada que no podrá reelegirse.

Partido Liberal
Edgardo Castro, diputada por Cortés, se posiciona en el lugar 26, de los 20 que se escogen en este departamento. Y con 12,467 votos no le ajusta llegar al top requerido.

Beatriz Valle ha recibido el voto del castigo, con 8,528 votos recibidos, ha quedado fuera de su curul en el Congreso Nacional, ¿Será por traidora al partido que le dio la oportunidad de crecer en la política? Recordemos que ella también iba como designada presidencial con Jorge Calix, y quería asegurar ya sea la diputación o la designación. Pero quedo como el perro; Sin ambas tortas.

Suyapa Figueroa, la doctora de los múltiples salarios también recibió el voto de castigo por parte del pueblo hondureño. Y han quedado fuera de reelegirse como diputada del Congreso Nacional.

El Veredicto Final: Mucho ruido y pocas nueces
Este resultado no ha sido sorpresivo para muchos. Después de todo, quienes más critican, a menudo son los que menos propuestas concretas tienen para ofrecer.
Es fácil señalar con el dedo, pero cuando llega el momento de poner en práctica lo que se predica, la realidad se presenta más compleja. Y es que, al final, el electorado hondureño parece tener un ojo afilado para discernir entre quienes realmente pueden hacer la diferencia y quienes solo se limitan a hacer ruido en las redes sociales y en los discursos.
¿Lección aprendida? Tal vez. O tal vez solo queda seguir buscando la fórmula mágica para lograr lo que tanto anhelan: un espacio en las urnas… y, por qué no, un lugar bajo el sol político.

