El líder campesino Rafael Alegría alzó su voz para denunciar la severa “crisis institucional y política” en Honduras, asegurando que el actual proceso electoral ha perdido toda legitimidad y credibilidad ante la ciudadanía.
Alegría calificó la situación como un “deterioro profundo”, señalando directamente los audios, las reformas irregulares a la ley electoral y lo que percibe como injerencia externa.
En sus declaraciones, Alegría fue enfático al afirmar que la “legitimidad se perdió; este proceso ya no lo cree nadie”. El dirigente hizo hincapié en que la elección de las autoridades principales que deben conducir los destinos del país no puede ser manejada como la elección de un patronato o un sindicato.
«Estamos viviendo una verdadera crisis institucional y política en el país… Es la elección democrática que debe hacerse para elegir las autoridades que conducen los destinos del país», sostuvo el líder campesino.
Pérdida de legitimidad y credibilidad
Alegría argumentó que existe una “crisis de legitimidad” debido a que amplios sectores del pueblo hondureño ya no confían en el Sistema de Transmisión de Resultados Electorales (Senes) ni en los resultados ofrecidos. Mencionó que esta desconfianza se extiende a los partidos políticos, incluyendo a Libre (quien fue el primero en denunciar “estas barbaridades”), y a la Comisión Permanente del Congreso Nacional.
“Tenemos un problema de que ya no hay legitimidad, nadie cree en eso, y la credibilidad de las instituciones están en un vacío terrible”, señaló.
Las “barbaridades” que impulsaron la crisis
El dirigente campesino también se refirió a los factores que, a su juicio, llevaron a esta crisis sin precedentes. Recordó el momento en que, luego de la elección de los consejeros, la señora Kósak supuestamente introdujo “colitas” o reformas irregulares a la Ley Electoral sobre el sistema TREP, sin contar con las facultades para hacerlo.
Posteriormente, la situación se agravó con las denuncias sobre el TREP, la aparición de los “famosos audios que se están comprobando ahora”, y la polémica generada por el caso de una consejera, sumado a las denuncias de la propia votación.
Rafael Alegría concluyó que la intervención del expresidente estadounidense Donald Trump en el proceso electoral fue el “tiro de gracia”, un acto que profundizó aún más el deterioro.
Para Alegría, el escenario actual “nunca se había visto y que representa un peligro real para la democracia”. El líder lamentó que, cuando creían que el país iba avanzando, las acciones antes mencionadas están provocando un retroceso que pone en peligro el futuro de Honduras.

