El Partido Nacional de Honduras (PNH) y el Partido Liberal de Honduras (PLH) durante décadas saquearon el país, entregando tierras de campesinos y pueblos originarios, vulnerando derechos laborales y favoreciendo concesiones a la empresa privada.
Estas acciones profundizaron la desigualdad impidiendo el desarrollo del país. Ahora que el Partido Libertad y Refundación (LIBRE) ha expuesto estos actos de corrupción, el bipartidismo ha recurrido a la desinformación para desacreditarlo.
Con una estrategia de manipulación, han lanzado una campaña falsa, acusando a LIBRE de difundir un «discurso de odio» únicamente por dignificar al pueblo y señalar a los responsables del despojo y la injusticia.
Esta táctica busca desviar la atención de sus propios actos, intentando silenciar la lucha del gobierno de LIBRE por la justicia social.
DAÑOS PERPETUÓ EL BIPARTIDISMO
Verdades incómodas que el bipartidismo no quiere que los hondureños recuerden:
- El desvío de fondos de la caja única del Estado hacia fideicomisos sin control ciudadano, como el Tazón de Seguridad, carreteras y peajes.
- La concesión de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) a empresas privadas, generando un endeudamiento superior a los 60 mil millones de lempiras.
- La creación de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), que violentaba la soberanía nacional.
- El golpe de Estado de 2009, calificado como crimen internacional por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
- La reelección presidencial declarada inconstitucional por sectores jurídicos, y los fraudes electorales denunciados en 2013 y 2017.
A todos se suma la extradición y condena del narcodictador Juan Orlando Hernández por delitos de narcotráfico, así como los vínculos criminales de otros exfuncionarios, entre ellos el exjefe policial Juan Carlos Bonilla y el exdiputado cachureco Tony Hernández.
Por otro lado, están los múltiples actos de corrupción en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), la represión letal contra manifestantes en 2017.
Y el abandono de escuelas y centros de salud, la aprobación de leyes de secreto y de empleo por hora, así como el aumento sustancial de la deuda pública entre 2010 y 2021.
¡NI PERDÓN, NI OLVIDO!
Decir la verdad no es promover odio. Es simplemente recordar lo que pasó y exigir que no vuelva a repetirse.
La narrativa del “discurso de odio” busca invalidar lo que el pueblo hondureño sufrió y desacredita las reformas emprendidas desde 2022, muchas de las cuales apuntan directamente a desmontar estructuras heredadas por la narcodictadura.

